Después de la edición pandémica del año pasado, donde
nos vimos todos obligados a disfrutar de los conciertos del Gigante
sentados en una silla, este año tocaba desquitarse, saltar, bailar y
disfrutar de la música en directo a pleno pulmón y con las
pulsaciones al máximo nivel.
La edición del 2022 del Gigante ha vuelto a hacer parada en la Huerta
del Obispo de Alcalá de Henares con dos escenarios grandes y otro
más pequeño en la zona de restauración del recinto.
Esta edición de 2022 llegaba con un cartel para jueves y viernes con
nombres de tanto peso como Miss Caffeina, Dorian o Ladilla Rusa.
Los madrileños de Miss Caffeina no se dejaron nada en
los bolsillos y volvieron a dar una clase magistral de sensibilidad, buen
sonido, magnetismo y ganas de disfrutar y bailar hasta que los pies
aguanten. No podemos dejar de destacar la cuidada puesta en escena que
llevan en esta gira y que te traslada en un segundo a ambientes mucho
más orientales.
Dorian
eran la banda de peso en el cartel del viernes y congregaron un buen
número de fieles para verles. Marc y los suyos volvieron a demostrar
su elegancia en el directo, trabajado hasta el detalle y con una calidad
sonora que no es nada fácil de ver. Su apuesta de música bailable
y elegante sigue con una gran cantidad de adeptos que no fallan en los
conciertos del grupo. En breve tocaran el Wizink Center de Madrid, en lo
que promete ser uno de los conciertos más especiales de toda la
trayectoria de la banda.
Después de los barceloneses, era el turno de Embusteros
en el escenario Sideral. Rock, rock y más rock del bueno el que
pusieron sobre las tablas los miembros de la banda cordobesa. El Grupo
liderado por Jose Espín son apuesta segura de buenas letras, de un
directo contundente, de pasión, de entrega y de mucha emoción
sobre el escenario. Seguro que podríamos vivir eternamente en un
concierto de Embusteros.
Turno para la banda que debe hacer bailar, reír, y motivar a todo el
festival. Los Ladilla Rusa están encuadrados en esas
bandas que tocan después de los cabeza de cartel y que su única
misión es entretener al personal desde la excentricidad y el
mamarrachismo exagerado. Sinceramente creo se les debe más respeto del
que se les otorga, seguramente, debido a esa visión que hay sobre la
banda de poco serios y de graciosos de serie. Pues seguramente no sea otra
su pretensión, mas allá de la de hacer disfrutar al público,
de llenar 90 minutos de actuación de risas y buen rollo, pero lo hacen
muy bien. Fue la actuación de Ladilla Rusa la que mayor
gente congregó, en toda la noche frente a un escenario, y eso algo
quiere decir. Hasta para hacer el mamarracho (como algunos pueden creer)
hay que hacerlo bien, con mucho oficio y mucha dignidad.
La jornada del sábado congregó la mayor asistencia de los tres
días gracias a los 2 grandes reclamos que había en el cartel,
Lori Meyers y Rigoberta Bandini. Antes de eso hicimos parada en el
escenario Sideral para ver la actuación de La Cabra Mecánica y la buena forma que muestras Lichis
sobre el escenario. Abrió y cerró el show con la archiconocida
canción "Felicidad". Sin olvidar la que compartió con María Jiménez, hace ya unos
años y que tantos buenos momentos les dio. Y es que oír "La lista
de la Compra" es un buenísima invitación para bailar y disfrutar.
Llegó el turno de los cabeza de cartel del sábado y de todo el
festival. Seguramente sean Lori Meyers unos de
los grupos en mejor forma del panorama musical nacional, han sabido
mantener esa coletilla del "indie" con todas sus connotaciones originarias
y sin perderse en el manoseo posterior del concepto. Les habíamos
visto este verano en el No sin Música de Cádiz y se marcaron un
pedazo de bolo, pero el sábado lo volvieron a hacer. Un concierto bien
armado, visualmente atractivo, sonoramente inmaculado y transmitiendo
sensaciones a cada frase, a cada estribillo o a cada golpe de guitarra. Los
Lori Meyers demostraron más que de sobra porque eran los cabeza de
cartel de esta edición del Festival Gigante.
Después de los granadinos llegó otro de eses momentos que esperas
con gran expectación, no por tu devoción al grupo sino por la
curiosidad que nos generaba el personaje. Hemos pisoteado muchos festivales
y conocíamos de su existencia, pero esta elevación a los altares
de manera tan súbita, nos tenía un poco descolocados y
queríamos saber cuánto había de artificio y cuanto de
realidad. Con más expectación que ilusión nos encaminamos a
ver a Paula Ribó o a su faceta artística más conocida bajo
el nombre de Rigoberta Bandini. Lo primero a destacar era la
juventud de la primera fila del concierto, entendemos que la catalana se ha
convertido en un referente para las generaciones más noveles de la
música. A nosotros se nos aleja mucho Rigoberta de nuestro universo
musical y su actuación no hizo más que corroborarlo. No podemos
negar que atrajo una gran cantidad de público a su concierto
(misión cumplida) pero nosotros no compramos la idea y no compramos
tantos estereotipos de reivindicación afincada en la parte alta de la
ciudad. Además de las 2 versiones del "Ay Mama", la del "La La La" de
Massiel y alguna otra más que se marcó, no mucho más que
comentar de espectáculo.
Acabó una edición más del Festival Gigante con
éxito considerable de asistencia y con la buena sintonía que
reina siempre en esta cita musical. Ya nos llamaba la atención cuando
el festival se celebraba en el "Fuente de la Niña" de Guadalajara y en
las siguientes citas en su sede de Alcalá de Henares y es ver la
cantidad de niños pequeños que van con sus padres a disfrutar de
la música, a disfrutar de la cultura y vivir desde la niñez una
manera de entender el mundo a través de la cultura. Muchas gracias
Festival Gigante por promover valores que tienen un incalculable y profundo
poso (aunque esos pequeños enanos ni se den cuenta) en su
formación como personas del futuro con sensibilidad hacia la cultura.
Nos vemos en 2023.