BUNBURY
La felicidad de estar de vuelta

BUNBURY La felicidad de estar de vuelta

"Hace tan solo dos años…. yo pensaba que una situación como esta no se iba a volver a dar…

No digo aquí… en el Madison Square Garden, pensaba que en ningún otro escenario nos íbamos a ver las caras…

Que no íbamos a cantar juntos este repertorio… estas canciones…. Que la vida me deparaba otras circunstancias, otras…

Lo que está claro es que no podemos dar las cosas por sentadas….

De verdad, les estoy muy agradecido de poder compartir un momento como este."

Bunbury pronunció estas palabras durante su actuación del pasado día 18 de Junio en Nueva York. Estas palabras encierran, de manera resumida, toda la verdad sobre sus últimos tiempos. Aceptación de que el animal escénico se veía, obligado, a alejarse del foco, de las tablas del escenario y de las giras para dedicarse a otros mundos. Seguramente, no menos banales, pero si muy diferentes para un musico que rezuma escenario en su esencia más pura. Agradecimiento, gratitud y felicidad por la nueva oportunidad que le ha brindado la vida para cantar, a los cuatro vientos, toda esa música que lleva dentro y que, en algunos casos, parecía que solo la podríamos disfrutar compactada dentro de un disco de vinilo.

Hace dos años, estábamos a una semana de viajar a Los Ángeles para ver a Bunbury en concierto cuando se publicó, en todas las redes sociales del musico, el comunicado con la cancelación total del resto de shows de la gira. Un frio vacío me recorrió entero, silencio y mirada perdida hacia la gris pared del salón de mi casa. No volvería a ver jamás, encima de los escenarios, al aragonés errante. En ese momento, el chico que miraba al infinito era yo. Aquel comunicado, no solo acababa de un plumazo con mi deseo de verle actuar más allá de las fronteras patrias, sino que acaba con la posibilidad de volver a verle encima de un escenario. Para alguien que en 1991 (con unos impetuosos 14 años) estaba a las 16:00h, sentado al sol en una acera de Móstoles, esperando que abrieran la tienda de discos local para comprar Senda 91, suponía la amputación de una parte vital de su existencia.

Hace un año se ponía nombre a la afección que bajó a Bunbury de los escenarios y solución al problema del Glycol. Eran 10 únicas fechas, divididas entre el 2023 y el 2024, y el objetivo ya estaba marcado a fuego en calendario. El 18 de Junio de 2024 en el Madison Square Garden de Nueva York cumpliría mi deseo.

Esta vez sí, eran las 21.03h y empezaba el concierto de Bunbury en Nueva York. Fueron dos horas de ensoñación colectiva, de un paseo casi onírico que deambuló entre la catarais y el éxtasis común. Quizás alguno piense que son estos adjetivos gruesos para generar valor y peso a estas líneas, pero me gustaría justificar lo adecuado de los mismos.

¿Por qué fue una ensoñación colectiva? Según el diccionario es un sueño o representación fantástica de quien duerme. Ilusión/Fantasía . Artista y Publico estaban en el "puto" Madison Square Garden de Nueva York. Lugar icónico por antonomasia y sitio culmen donde poder actuar para cualquier musico del mundo. Algo directamente proporcional al fan del artista.

¿Por qué fue un paseo onírico? Según el diccionario es un adjetivo perteneciente o relativo a los sueños. Pues muy probablemente (cada uno desde su perspectiva), ni en los sueños mas optimistas del chico que tocaba en Zumo de Vidrio, ni en los del chico que aguardaba sentado en una acera de Móstoles para comprar un disco, esperaban estar décadas después, frente a frente, en el recinto musical más icónico del mundo.

¿Por qué fue una catarsis? Según el diccionario es una purificación ritual de personas afectadas de alguna impureza. Efecto purificador y liberador que causa la tragedia entre los espectadores. Exactamente eso es lo supuso para Artista y Publico.

Tocar en el Madison (en el Kia Fórum, Autódromo Hermanos Rodríguez o el 3 de Marzo Stadium) hizo al maño reencontrarse con su hábitat natural, el escenario. Allí donde encuentra la plenitud el artista, allí donde la "tragedia" por el glycol empezaba a ser liberada y donde los demonios del pasado reciente (encima del escenario) eran ahora purificados.

¿Por qué fue un éxtasis? Según el diccionario es un estado placentero de excitación emocional y admirativa. Estado del alma por cierta unión mística mediante la contemplación y el amor. Fueron dos horas de evasión completa, solo existía aquel momento para unas 20.000 personas. Fueron dos horas (a mi me ha durado días) de sentir la placentera excitación del momento vivido, la excitación emocional y admirativa bidireccional entre publico y artista. Desde luego que hubo una unión mística, durante dos horas, que alimentó el alma por el acto de la contemplación y el amor. Amor de la masa al ídolo que podían volver a ver encima del escenario y amor del artista a su publico por volverle a llenar las venas de "burbujas de sangre hirviendo".

El que escribe ha vivido tiempos y directos de Héroes del Silencio, de inicios de la carrera en solitario, de Pequeño y Flamingos, de Gira de reencuentro o de Expectativas y Greta Garbo. Jamás, en estos 33 años, había visto esa cara de felicidad plena en el rostro de Bunbury durante un concierto. Han sido muchos shows en estos años, mejores y peores, de conocer a buena gente como Juan Garrancho o Jesualdo y de peregrinar por la península, pero esto fue otra cosa. Esto no iba del set list, del sonido del recinto, de inmensas pantallas o de la pasarela del escenario, esto iba de algo mucho mas sencillo y complejo a la vez. Artista y público unidos, una vez más, en un acto que se había convertido en una verdadera quimera hace poco tiempo atrás.

Seguramente vendrán nuevas giras, cortas como esta, porque ya nos avisó que era momento de ir yéndose poco a poco. Estoy convencido que, publico y artista, vamos a vivirlos de otra manera muy distinta. Guardaremos en nuestra retina cada momento, cada detalle o cada gesto. Ya estamos avisados, no sabemos cuándo puede ser la última vez que podamos volver vivir ese momento (ni ningún otro en la vida).

Mañana la vida nos volverá a dar, en el Wizink Center de Madrid, otra oportunidad de guardar momentos únicos en el bolsillo. Si tenemos suertecita, quien sabe si la volveremos a tener en Zaragoza el próximo día 6 de Julio. Hasta ese momento, vivamos intensamente cada momento y recuerden que la salida es siempre hacia dentro.

Permítale "Licenciado Cantinas", a este humilde junta letras, parafrasearle con las líneas que dieron comienzo a este texto.

"De verdad, le estoy muy agradecido de poder compartir un momento como ese."

Autor: Marta Asensio
Lugar: Madrid
27 de junio de 2024