Nos apetecía mucho profundizar en el proyecto de Sarria y conocer de
primera mano los detalles de su segundo trabajo en solitario. "El Mundo es
Cruel (pero creo en él)" es un disco más maduro y honesto que une muchos de los sonidos que
han sido fuente de musas para el músico. Te invitamos a que le dediques
unos minutos a conocer a uno de los nuevos jóvenes músicos, con más
talento, que está empezando a llamar a las puertas de todas las salas del
país.
"El mundo es cruel (pero creo en él)" es tú segundo trabajo ¿Qué vamos a encontrar en
este disco?
Una colección de diez canciones muy diferentes entre sí, canciones
valientes que exploran los problemas más mundanos desde la esperanza y el
ojo de quién está transitando entre los primeros años adultos y la madurez.
Es un disco honesto en el que he jugado con todos los sonidos que me han
enamorado en los últimos dos años. Espero que acompañe en las malas rachas
y en las buenas, hay álbumes que se acaban convirtiendo en algo parecido a
un amigo, y ojalá este lo sea para quien lo escuche.
¿Qué ha evolucionado o cambiado en este trabajo respecto al primero?
Sónicamente es un disco mucho más libre y exploratorio, algo más luminoso
que el primero, con el que he intentado abrir nuevos caminos y ampliar el
universo sonoro del proyecto sin salirme de mi identidad. Ahora vivo una
etapa mucho más feliz que entonces y cuento con la ayuda de un sello que
apuesta por mí, las cosas van poco a poco cogiendo fuerza. Es el primero
que grabo con la banda que me acompaña desde 2020, y ha sido muy bonito
poder compartir con ellos este proceso.
Con "Sarria", tu primer trabajo, diste el salto al proyecto personal y
saliste calor de una banda ¿Qué diferencias encuentras entre ambas
situaciones?
Lo bueno de estar en una banda es que compartes el peso con tus compañeros,
el trabajo en equipo tiene muchas ventajas, pero también puede volverse en
tu contra cuando tienes las cosas muy claras. Ahora cargo con toda la
responsabilidad, pero eso me da la libertad de hacer lo que me apetece. Aun
así, sigo siendo un hombre de banda, y tengo la suerte de contar con
músicos a mi lado que me dan mil vueltas y que enriquecen mi trabajo con
todo su corazón.
Nacho Sarria es un joven/veterano pero algunos de nuestros lectores
quizás no te conozcan. ¿Qué define a Sarria y a su música?
Creo que este es un proyecto orgánico, honesto, con un pie en lo clásico y
otro en lo actual, que huye de clichés y que no deja de buscarse a sí
mismo. Soy un tío tranquilo que ama la música, con muchas ganas de seguir
caminando.
Tus canciones son mezcla de rock y blues, psicodelia y retazos de
momentos que nos retrotrae al rock andaluz. ¿Ha bebido Sarria de
clásicos como Triana o Medina Azahara?
Me gusta mucho Triana, pero no he indagado especialmente en el rock andaluz
como tal. Quiero pensar que al final la tierra de cada uno acaba saliendo
también por los altavoces, y eso me gusta, soy como soy porque me he criado
aquí.
Tu primer disco sonaba muy autobiográfico. ¿De dónde ha salido la
inspiración para este trabajo?
Siempre escribo desde mi experiencia propia y sobre lo que me pasa en mí
día a día. He intentado condensar mi proceso vital de los últimos años en
las letras del álbum, los primeros años adultos y mis contradicciones. Cada
canción es como una foto de un momento concreto de mi vida, intento ser
honesto con lo que soy en mis canciones.
En estos tiempos que corren, parece que el rock es un género casi con
riesgo de ser minoritario ¿Cuál es tu visión al respecto?
Creo que el rock siempre será una fuerza universal, pero necesita renovarse
y ser valiente. Me sorprende muchísimo la cantidad de proyectos nuevos que
suenan idénticos a artistas ya consagrados en nuestro país, es un auténtico
coñazo. También hay que aceptar que ahora es el momento de otras músicas,
tal como fue el momento del rock hace casi 60 años. Pero no creo que vaya a
convertirse en algo minoritario por lo pronto, los estadios y las salas
siguen llenándose, hay esperanza.
De tu disco anterior, "El Camino" posiblemente era tu canción más
especial ¿Cuál y porqué ocupa ese sitio en este nuevo trabajo?
La que da título al álbum, "El Mundo Es Cruel (pero creo en él)". Me costó
mucho terminarla y es de lejos la canción de la que más orgulloso me
siento. Creo que en esa canción he conseguido plasmar exactamente con lo
quería contar con el álbum, me parece muy especial.
Vivimos en un mundo inestable en este momento ¿Ha perdido el ser humano
la química con el mundo en el que habita y con el propio ser humano?
No quiero ser pesimista, creo que el mayor reto del ser humano es,
precisamente, el propio ser humano. Hay muchas cosas del mundo que me
generan rechazo, estoy totalmente en contra de esta forma de vivir que
tenemos, permanentemente estimulados y ansiosos, sin ilusión ni paciencia.
Pero quiero creer que acabaremos domando el momento, a veces hay que tocar
fondo para poner las cosas de vuelta en su sitio.
El video de "Mi amor no se vende" recuerda a videos de los años 60, 70
y grabaciones en súper 8 al más puro estilo Jim Morrison ¿Que
influencias tiene ese video?
Me inspiré mucho en el vídeo de "Mind Games" de Lennon y confié en mi
querido amigo y director Jorge Parejo para darle esas hechuras de peli
antigua. Fue un vídeo muy divertido de rodar, no conocía París y me encantó
pasar esos días allí.
En nada llega la temporada de festivales ¿Te gusta el formato y crees
que se adapta a tu estilo?
Me gustan los festivales coquetos, como público evito los macro. Son una
ventana importante que te conecta con nueva audiencia y con la industria, y
personalmente creo que es un formato que le sienta muy bien a este
proyecto. Por otra parte creo que la cultura de festival se está yendo de
las manos y que en muchas ocasiones hace un flaco favor a los circuitos de
sala y al invierno de las bandas.
¿Qué es la música para Sarria?
Mi escape. Es mi forma de entenderme a mí mismo y de entender al mundo. Y
sobre todo, es mi pasión desde niño, una obsesión terapéutica.