Posiblemente, salir de la zona de confort, además de ser una
terminología bastante de moda en la actualidad por los gurús del
crecimiento personal como Mr. Wonderful…. entre otros, es el
ejercicio que propone Abraham Boba en la presentación en directo de su
libro poemario "Esto no es una canción".
El artista deja su faceta mas conocida como cantante del grupo León
Benavente para encerrarnos, durante una hora, dentro de su mundo personal,
de las luces y las sombras, caminando de puntillas por el éxtasis y
derrumbándose por la dormidera emocional, del instante del vacío
personal a la ebullición sensorial.
Quizás la idea de no seguir la norma, al rebaño, a lo
establecido, de ser la única o última esperanza, de retar al
vendaval desde la individualidad contra el colectivo, de ser el último
campesino que se negó a abandonar su granja en la ladera de un
volcán en erupción. Posiblemente y solo posiblemente, de eso va
"Esto no es una Canción", simplemente de ser un ser humano en ladera
en La Soufriére a punto de estallar.
Esta era la segunda vez que veíamos el espectáculo y, como las
buenas obras de arte, fuimos conscientes de nuevos matices, de nuevas
sombras y de algunas luces, de ocultos abismos personales y fugaces
destellos de luz, a veces, imperceptibles para el ojo… y demás
sentidos humanos.
La experiencia es inmersiva, entras poco a poco y con pasos cortos en la
propuesta que, sin darte cuenta, te atrapa, te envuelve con lo que pasa en
el escenario, lo que se cuenta, lo que se ve y lo que se siente.
Seguimos creyendo que Abraham Boba ha conseguido construir una propuesta,
un relato, un show de lo más interesante de lo que hemos podido ver en
los últimos tiempos. Lejos del concepto de León Benavente pero
sin impostar otro yo. Una propuesta más cercana a los frios meses de
abril que a los calurosos días de verano.
Seguramente "Esto no es una canción" es solamente eso, la visión
de un mundo situado a las faldas de La Soufriére. Por si, quizás,
a alguien le parece poco.