Dice el diccionario que Felicidad es el
"Estado de animo de la persona que se siente plenamente satisfecha por
gozar de lo que desea o por disfrutar de algo bueno"
. Creo que esa definición plasma con precisión de cirujano lo que
se vivió el pasado viernes en la Sala Cool de Madrid en el concierto
de EMBUSTEROS. Tampoco creo equivocarme mucho al decir que esa
felicidad fue bidireccional entre músicos y público.
Vivimos tiempos post pandémicos de esa "nueva normalidad" en la que
todo lo vivido durante los dos últimos años nos iba a hacer
mejores como sociedad o como personas, pero creo que todo eso se ha quedado
en papel mojado, sin querer pensar que hemos dado algunos pasos hacia
atrás y que se he fomentado un individualismo aún más
desmesurado. La rutina nos come, las prisas de la gran ciudad, trabajos a
tiempo parcial o cuando la salud se tambalea y compras una entrada para un
concierto, lo que deseas es que tu mundo se detenga durante un par de horas
y llenar esa burbuja de tiempo con felicidad plena. Pues eso, exactamente
eso, era lo que demostraban las caras del público que acudió al
concierto de Embusteros el pasado viernes.
Casi 2 horas estuvieron Jose y los suyos encima del escenario dándolo
todo y más
(Leiva solo estuvo una hora y cuarenta y cinco minutos el pasado
miércoles en el Wizink Center con entradas de 45€ y ante
15.000 personas).
Serían las 21.20 cuando se apagaron las luces y al ritmo del HU-HA de Chimo Bayo salieron a las tablas los cordobeses de un recinto
que estaba prácticamente lleno.
No vamos a entrar tema a tema del set list, seguramente sea irrelevante, ya
que la verdadera importancia estaba en lo que se estaba viviendo. Hay algo
que me emociona mucho en los conciertos y es ver la cara de felicidad del
público. Esa cara la veo siempre en los conciertos de Embusteros y, el
pasado viernes, las volví a ver en todos y cada uno de los asistentes.
Caras que me recuerdan a las de la gente de las primeras giras de IZAL donde el público disfrutaba bailando de cada tema.
Los grupos grandes se alejan de esa emoción debido a la
obligación programada de dar un concierto dentro de los límites
del guion establecido, de la hoja de ruta…. Posiblemente sean
conciertos impecables, de luces, humos, pantallas y efectos… pero
algunos se convierten en la sucesión de canciones sin alma…. Y
eso, no es la música.
El show fue creciendo, la temperatura y las pulsaciones a cada golpe de
guitarra, a cada tema para llegar a una recta final donde vibramos
cantando, bailando, sonriendo para recordar que esa es… la verdadera
felicidad.
La carretera, los festivales hacen amigos, compañeros de viaje y de
escenario. Tuvimos la suerte de ver juntos encima del escenario a Embusteros y a Gabriel de la Rosa (Shinova)
compartiendo uno de los temas importantes del grupo como es "Dosmilveinte ". Es verdad que vimos a Gabriel dentro del recinto,
antes de comenzar el concierto, atendiendo y haciéndose las fotos
requeridas de todos aquellos que le habían reconocido, e imaginamos
que se subiría al escenario a tocar algún tema.
No habíamos estado antes en la Sala Cool y nos pareció un recinto
perfecto por sus dimensiones y su forma para disfrutar de conciertos en
salas más pequeñas. Seguramente fue su gran noche en Madrid, en
una semana en la que pasaron por la capital los conciertos de losRolling Stones, Dua Lipa, Leiva o Love of Lesbian… ni más.. ni menos.
Seguiremos repitiendo una y otra vez…. "Quiero vivir eternamente en un concierto de Embusteros".