SONORAMA 2014: Digan lo que digan, muy grande.

SONORAMA 2014: Digan lo que digan, muy grande.

Tengo pensado abrir y cerrar la crónica parafraseando a Raphael porque "Digan lo que digan, los demás" el SONORAMA 2014 ha sido la ostia.

Si el espíritu de los festivales es romper las reglas de lo establecido, de ir un paso más allá y de no dejar a nadie indiferente, está claro que la edición de este año del Sonorama lo ha conseguido de largo. Quizás los puristas del festival o los mártires de la cruzada por la modernidad musical, hubiesen preferido que en el cartel estuvieran Vetusta Morla o Love of Lesbian (independientemente de que sean grandes grupos y que tengan todo mi respeto) pero sinceramente, no tiene ya nada de novedoso verlos en un festival. Pero hay que tener mucho valor y ganas de arriesgar para ofrecer (y aceptar) ser cabeza de cartel a un señor de 70 años con la trayectoria de Raphael. Pero esta sería una polémica que dejaremos para otro momento.

Ahora, hablemos de música, de los conciertos que vimos en los días que estuvimos en Aranda de Duero disfrutando del Sonorama 2014.

En una época donde los clubs de fans tienen poco peso ya y donde manda la independencia del individuo, los grupos de fans del artista de Linares, ataviadas todas ellas con una camiseta azul con la imagen de su ídolo, tomaron el escenario principal para esperar tranquilamente entre modernos, rockeros o hispters su salida al escenario. Y Raphael no decepcionó y rápidamente se metió al público en el bolsillo con temas como Mi gran noche, Digan lo que digan o Hablemos del amor. Pero a este que les habla, y lo hace con conocimiento de causa, no le puede cegar su pasión por Raphael y debemos de reconocer que no fue la mejor noche del músico. Es verdad que llenó el escenario principal, que contó con las colaboraciones de Juan Alberto (Niños Mutantes), Alberto (Miss Caffeina) y Vega sobre el escenario pero por momentos se le vio falto de voz, al show falto de ritmo y con un set list que debió tirar aún más de clásicos y no arriesgar con algunos de los temas menos conocidos de su repertorio (teniendo en cuenta que cantaba frente a un público poco Pro-Raphaeliano ). Pero para bueno, malo o regular, él fue y será la bandera con la que se recordará la edición del 2014 del Sono.

Para León Benavente dejamos el honor de ser el mejor concierto que vimos por tierras burgalesas. El Sr. Boba y compañía no parecen los mismos tipos que acompañan sobre el escenario a Nacho Vegas en sus actuaciones. La energía totalmente desbordada que emana la banda desde el escenario, invadió a cada uno de los fieles que no dejaron de cantar todos los temas que sonaron en su actuación. Desde himno que es Estado Provisional o la obra de arte que es Ser Brigada merecen ser ya temas de escenario principal para futuras ediciones del festival. El coctel bien agitado donde se combinan a la perfección letras intensas, con una ejecución magistral en directo, tiene como resultado a la banda con más presente de nuestro panorama.

Elefantes son puro magnetismo en directo. Shuarma, Julio, Hugo y Jordi tienen arte suficiente para reparar el alma más dañada que pise la tierra con sus canciones. Ni el frio profundo, que ya reinaba en el ambiente cuando comenzó su actuación, pudo frenar el derroche de energía vital que brotaba desde el escenario. Con un Shuarma pletórico que se fue creciendo según pasaban los temas, parte de su último trabajo El Rinoceronte y parte de su anterior etapa, volvimos a sentir que Escuchar al Viento, Descargas Eléctricas o Que yo no la sabía son temas que deben de devolver a la banda a una posición de peso en el panorama musical nacional.

Como siempre que se suben a la tablas, la música de Second se convirtió en un engranaje perfecto que nos teletransportó desde el primer minuto mucho más allá de 2502 con el aire futurista que le han dado a su último trabajo de estudio. Otra de las actuaciones brillantes fue la de Iván Ferreiro. Sobrio como es él y con letras intimistas y densas, especialmente de trabajos anteriores, a veces hizo pasar su actuación por momentos -poco festivaleros-. Pero a los que no nos importa tanto eso y disfrutamos más del peso de la palabra, que de los golpes gratuitos de guitarra, saboreamos con mucho gusto los temas de Val Miñor-Madrid o de Canciones para el tiempo y la distancia

Pero el verdadero Sonorama está durante el día. Cuando las calles de Aranda huelen a música y se vive la auténtica fiesta en cada rincón de la ciudad. Donde puedes disfrutar en la Plaza del Trigo del directo The Bright o de los Maryland, como te puedes parar a charlar con fotógrafos tan grandes como Juan Pérez Fajardo, saludar a Ángel Carmona de Radio 3 o ver a los grupos que han triunfado el día anterior en el escenario principal. Ese fue en caso de Niños Mutantes que nos regalaron un concierto de versiones que pasaron por Depeche Mode o Alaska o la banda exquisita Second que liderada por Sean Frutos y que hizo vibrar a toda la Plaza del Trigo para mandar un mensaje que llegará a todo el universo.

No es que nos hayamos olvidado de la actuación de Amaral pero a ellos les dedicaremos una crónica completa.

Y de esto va el Sonorama, de mucha y buena música, simplemente eso. Vivamos la música con la única pretensión de sumar arte, aunque sean diferentes o dispares a nuestros gustos. Porque todo lo independiente, llevado a un extremo, da lugar a independentismos que me dan mucho miedo señores.

"Que nos importa…Que nos importa…toda esa gente que mi la tierra y no ves más que tierra".

Texto y Foto: Víctor López.

Autor: Víctor López
Lugar: Aranda de Duero. 14.08.14.
14 de agosto de 2014