Me voy a permitir la pequeña licencia de hacer mía la frase de Nacho de su tema Runrún y como humilde declaración de intenciones -cuando termine de hacer esta crónica, que empiece la Resituación- si es que no ha empezado ya.
Este último trabajo del asturiano aparentemente no continúa la senda atormentada y gris de los personajes cotidianos que tan bien ha retratado Nacho en su discografía. Realmente pasea de manera sutilmente directa por las miserias que nos están asolando de la mano de los nuevos
caciques de este siglo y que están llevando a la masa obrera que sostiene este país, a la situación más crítica que hemos
conocido, aunque claramente lo estén haciendo por nuestro bien y no sepamos agradecérselo a todos ellos.
Nacho Vegas
se ha convertido en una incómoda piedra en el zapato de todos aquellos que mueven los hilos a su antojo desde la sombra, dando un paso hacia adelante.
Alzando la voz sin esconderse y sin miedo de cantar y contar las hazañas de todos estos actores poco memorables que nos quieren sumergir en un
bostezo generalizado.
La noche empezaba bien gracias a Pablo und Destruktion y su música directa sin brindis gratuitos al sol. Hay conciertos que los escuchas,
conciertos que los vives, conciertos que los sientes y, en muy contados casos, hay conciertos en que puedes sumar las tres experiencias. Pues dentro del Sound Isidro, en el que se han enmarcado los 3 conciertos de presentación de este nuevo trabajo de Nacho en Joy Eslava, se han
sumado las tres experiencias de manera única y difícilmente igualable.
El tempo del concierto fue más vivo que en otras ocasiones que hemos podido ver a Nacho en directo. Gracias a temas como Polvorado, en
el que fue acompañado por el Coro de Ladinamo y el Patio Maravillas que ya participó en la grabación del disco en el
estudio, Adolfo Suicide o Libertariana song la noche pasaba rápida e intensa. Dentro de un set list en claro pie de
guerra, este alcanza su máximo nivel con temas como Actores poco memorables, La vida manca, Runrun o Como hacer crack donde la rabia y la furia contenida se canaliza hasta desbordase como un rio en un retrato brutal de la sociedad en estado febril
en la que vivimos, donde los delirios narcisistas de autoafirmación de unos pocos están consumiendo las esperanzas de una sociedad que se ha
cansado del sometimiento a sus santas voluntades.
Pero el momento de la noche, el momento personal y vital necesario, llegó con el canto minero de Santa Bárbara Bendita. Con el Coro Ladinamo y el Patio Maravillas y Pablo und Destruktion en el escenario,
acompañando a un Nacho en lucha con su puño en alto y bien apretado, recordamos que no hace tanto fue la lucha de la cuenca minera asturiana y
que hace pocas fechas fueron los mineros en Turquía los que se dejaron su sangre y su vida haciendo solamente su trabajo.
Hubo momentos también para rebajar el tono y recordar clásicos del nivel de GangBang, La gran broma final, El hombre que casi conoció a Michi Panero y la que puede ser una de las canciones de amor más -dulcemente dura- que he escuchado jamás que es Taberneros.
Ni me voy a permitir el lujo de hacer unas de esas frases lapidarias con las que se suelen acabar las crónicas. Nacho Vegas está de gira,
está en la lucha y no se esconde. Ahora tú decides, te escondes o te sumas?
Texto y Foto: Víctor López.