El paso del tiempo suele adornar y acrecentar nuestros recuerdos con ráfagas de luz que quizás no fueron tales o quizás no fueron tantas. El
riesgo de juntar a una banda que lleva casi una década separada, componer un disco nuevo y preparar una gira de presentación, puede generar una
nube que enturbie el bonito recuerdo que dejó entre sus fieles tiempo atrás. Pues Shuarma, Julio. Jordi y Hugo se
pusieron el mundo por montera y devolvieron a ELEFANTES a la primera línea de fuego musical. El pasado jueves llegó a Madrid la
presentación de su nuevo trabajo El Rinoceronte y con ella el momento definitivo para saber si nuestra memoria nos es fiel con los
recuerdos.
A las 21.00h horas salían Elefantes a las tablas de Joy Eslava para dar 2 horas de música, de buena música y algo
más. Es momento de reconocer y, antes que detallemos el concierto en sí, que por lo menos la mía, mi memoria, me engaña. El buen
recuerdo que tenía de Elefantes se queda lejos de lo grandes que son en directo y de cómo son capaces de transmitir desde el escenario
esas energías invisibles que hacen que sus conciertos vayan un paso más allá de la propia música. Permítanme la expresión
pero ¡¡¡Ostias que buenos son!!!
Bajo una tenue luz morada que envolvía todo es escenario, empezaron a desgranar sus nuevos temas rompiendo el silencio con Aún más alto, Escuchar al viento y 10.000 Formas. Algo poco habitual en Shuarma pero tocado por
una carta que había recibido unos días antes, decidió por sorpresa dedicar ese temazo que es Que yo no lo sabía a la
pareja que le había enviado la citada carta y que andaban escondida por algún rincón de la sala. Además de estar felices por compartir
cartel con Raphael en el Sonorama 2014, como ya nos contaron en la entrevista que les hicimos hace poco, Shuarma
desveló que cuando compuso Cuéntame lo hizo pensando en que la cantara el maestro de Linares. Eso es algo que aún no ha
sucedido pero fue realmente emocionante volver a escucharla en directo, con Shuarma bajando poco a poco el tono de su voz y cantando mano a mano con
el público, hasta el susurro más contenido, para volver a subir poco a poco y devolver la noche al grado de energía y magia por la que se
movió todo el show.
Fue un set lista milimétricamente confeccionado donde los temas nuevos se vieron perfectamente arropados por clásicos de la banda como Azul, La niña morena, Me falta el aliento o Me he vuelto a equivocar.
Tras un pequeño parón en el que Shuarma aprovechó para el cambio de estilismo y para volver más Bowie que nunca
con una pequeña y brillante chaqueta negra. Con todos los deberes ya terminados con nota con el público madrileño, el bis fue simplemente
una fiesta de comunión final entre banda y público. Somos nubes blancas o Al olvido cerraron por la puerta grande la
vuelta Elefantes a Madrid.
No se me ocurre otra forma mejor de acabar esta crónica que repitiendo las palabras que Shuarma pronunció desde el escenario y que nos llenan de
alegría para el futuro.
¡¡¡Somos ELEFANTES y hemos vuelto para quedarnos!!!!
Texto y Foto: Víctor López.