Esperamos al Domingo, último concierto de la maratoniana tanda de Sold-Out que ha dado Leiva en Madrid, para ver como aguantaba
el tirón el de la Alameda de Osuna. En forma, en muy buena forma está el madrileño que volvió a deleitar con noventa minutos
enérgicos, vibrantes y de buen rock en uno de los mejores shows en directo que podemos ver en el repertorio patrio.
La complicidad y el buen rollo que hay con la banda que le acompaña se transmite desde encima del escenario y sobrepasa los límites del mismo
para sumar a esa fiesta a todo el público de la sala. Mención aparte es lo de Cesar Pop que se convierte en una de las piezas
claves del show al frente de los teclados dando apoyo a Leiva durante toda la noche. Y cuando la magia se transmite desde el escenario hacia el
público y viceversa solo podemos estar delante de uno de esos conciertos que se guardan en un rinconcito de la cabeza como uno de esos instantes por
los que vale la pena pagar en estos tiempos difíciles y complicados.
El repertorio de Leiva es ya lo suficientemente amplio como para no depender mucho de temas de su etapa en Pereza o exprimir hasta el
final todos los temas que componen Pólvora. Pero está claro que temas para recordar viejos tiempos -como el propio Leiva dijo- del nivel de Windsor, Superhermanas o esa maravilla que es Como lo tienes tú son muy
bien recibidos por parte del respetable y encajan perfectamente en esta etapa en solitario del músico. Se hace difícil destacar unos temas por
encima de otros, no sería capaz de elegir entre Eme, Los cantantes -con la que abrió la noche- Ciencia ficción, Nunca nadie o Aunque sea un rato porque suman una unidad perfecta que mantienen el nivel desde el inicio
de la noche y que va creciendo a golpes de guitarra.
El tramo final fue vibrante. Vis a Vis en acústico y mano a mano entre Leiva y su público, lleva la emoción del
instante a limites muy altos difíciles de alcanzar en directo. Encadenaba el momento con Terriblemente cruel para hacer de La Riviera una sola voz, un karaoke musical con un tema que ha enganchado a todo tipo de público, desde los más fieles al músico como
a personas muy alejadas del rock que practica el madrileño. El punto final de la noche lo puso Lady Madrid con la
recomendación por parte de Leiva de vivir los 3 minutos de la canción en primera persona, sin móviles y sin cámaras y poder
vivir así el instante y disfrutar de un momento que no va a volver jamás.
Sin lugar a dudas estamos delante de uno de los músicos que están llamados a marcar el rumbo de esta década dentro de nuestro panorama
musical. Con un directo demoledor, arropado por una banda engrasada a la perfección y con un buenísimo juego de luces y sonido, solo podemos
animarte a que no pierdas la oportunidad de ver a Leiva en directo.
Texto y Foto: Víctor López.