Huesca recibió el pasado Sábado la gira salvaje de Amaral. Debido a la coincidencia con
la celebración de los carnavales locales, la hora de inicio del concierto ha
sido probablemente la más tardía de esta gira (00.30h), e hizo sufrir los
rigores del frío invierno aragonés a los asistentes. La citada coincidencia con
las fechas carnavaleras dio lugar a que entre los asistentes pudiéramos ver
mezclados a fans del grupo con gansters, payasos o trogloditas. Como dijo la
propia Eva al comenzar el concierto "Este es el público más variopinto que
hemos tenido nunca". El Palacio de Congresos había colgado el cartel de
entradas agotadas hacía unos cuantos días ya y acogió uno de los pocos conciertos
no sentados de esta gira amaraliana.
Los maños comenzaron la noche con la potente Hacia lo salvaje y ya no dieron
tregua hasta el final. Se sucedieron los temas eléctricos como Esperando un
resplandor, Antártida, Montaña rusa o Como un martillo en la pared y así
hasta completar los 12 temas que componen el disco. También hubo tiempo para
temazos más clásicos en su discografía como Kamikaze, Un día más y, lo
que ya es un himno en sus concierto, Revolución.
Uno de los momentos más íntimos de la noche fue cuando Eva se sentó en el borde del
escenario para cantar Robin Hood, sus fans podían tocarla solo
con estirar los brazos. Adornada con un gorro similar al del propio Robin,
lanzado desde el público y con la cercanía que la caracteriza, Eva regaló a los
presentes una de las canciones de mayor complicidad del show. Aunque, sin duda,
el momentazo de la noche nos lo reservaron casi al finalizar el concierto. Ante
las peticiones insistentes para que cantase Juan, una breve charla al oído
entre Jaime García Soriano, el propio Juan y ante la mirada perpleja de Eva,
dio lugar a que Juan se posicionase en el micro central para empezar a cantar "El
Toro" de El Columpio Asesino, que fue aplaudidísimo por los
asistentes.
Cuando pensamos en músicos y Rock & Roll, solemos prestar atención a la parte
lúdica y festivalera de la música, que también existe, pero cuando el autentico
profesional se sube a las tablas de un escenario siempre intenta dar el cien
por cien o más. Jaime García Soriano, mermado por motivos de salud,
dio una lección de oficio y saber estar encima de un escenario y se sobrepuso a
todo para sacar lo mejor de sus guitarras. Eva también aterrizó en
Huesca con su portentosa garganta algo tocada, quizás solo perceptible para los
más habituales, pero esto no restó nada de calidad al show y Eva volvió a
derrochar energía a golpe de cadera. Juan, conocedor de los problemillas
de salud de ambos, se multiplicó encima del escenario y dejó su habitual y
tímida posición en un segundo plano para llevar el peso del show por momentos.
Amaral fue profeta en su tierra y volvieron a ofrecer un show de más de dos horas donde la calidad sonora se mezcló a la perfección con la calidad personal de una banda bien
engrasada a base de buenos directos.