ULTRALIGERA
Vence por KO en La Riviera

ULTRALIGERA Vence por KO en La Riviera

A la derecha del ring, con calzón negro y un solo disco a sus espaldas ¡¡¡ULTRALIGERA!!!

A la izquierda del ring, con 5 Rivieras llenas y con ganas cantar hasta reventar ¡¡¡El público!!! 

Se espera una velada muy interesante, ya que ambos púgiles se tienen muchas ganas y van a darlo todo por hacer de la noche algo mítico para el recuerdo de propios y extraños.

Atención…Que miradas se están echando los púgiles…suena la campana y… ¡¡¡comienza el combate!!!!

 

Cuando una banda como Ultraligera pisa Madrid para dar cinco noches sold‐out en La Riviera, uno ya sabe que no va a salir indiferente. No es sólo un concierto, es una descarga eléctrica colectiva que son las 5 noches de fuego que la banda madrileña. Nosotros hemos disfrutado la de ayer martes, 14 de Octubre.

 

La Riviera retumbaba fuerte. Desde que se apagaban las luces en la sala hasta el último aplauso, el ambiente estaba cargado. Se sentía la ansiedad, gente coreando letras aún no del todo conocidas, susurrando los versos que quieren aprender, cantando antes de saber la letra exacta…. y eso ya es algo mágico.

Ultraligera juega con luz y sombra, momentos cavernosos donde el bajo y la batería se te meten en el pecho. Pasajes en los que la voz de Gisme se queda desnuda, limpia, casi frágil. Luego estallidos de guitarrazos que te sacuden, riffs que arañan y te obligan a sujetarte. Esa mezcla de tensión y euforia es lo que define cada una de estas noches.

Visualmente, se cuida cada detalle: máscaras, humo, cambios de iluminación, escenografía escueta pero potente. Todo está al servicio de la canción, de la experiencia. Gisme, el cantante, no está estático y camina, grita, se agacha, busca al público… se convierte en intermediario entre el disco y la gente, entre lo interior y lo colectivo.

Ultraligera traía Pelo de Foca como espada principal, y la usó con valentía. Canciones como “Matanza en el Hotel” o “La Basura” explotaban con fuerza, contundentes en sonido y en mensaje. Hubo también momentos para canciones menos conocidas o nuevas ideas que funcionaban como puentes entre lo que ya conocen los fans y lo que están por descubrir. Hubo equilibrio y no todo fue intensidad brutal, ni acelerones. Los silencios, los interludios más íntimos sirvieron para respirar, para permitir a la voz brillar, para que el público se conectara, para que los riffs posteriores golpearan con más fuerza.

No importaba si estabas en el fondo de la sala o al borde del escenario, se compartía todo. Gritos, cánticos, manos al aire, móviles para grabar, lágrimas (sí, algunas). Hay una comunión que pocas bandas consiguen tan pronto con un solo disco. El público no está ahí de espectador, está dentro del concierto, forma parte de la experiencia global. La banda lo sabe, hay complicidad. Se nota en cómo Gisme se dirige al público, en cómo la banda responde a los aplausos, en cómo algunas noches se permite extender temas, improvisar y dejar que la pasión se derrame.

 

Porque Ultraligera no viene a hacer ruido de fondo, viene a marcar territorio. Pelo de Foca no es sólo un disco, es un manifiesto de juventud, de rabia, de búsqueda emocional. Estas noches en La Riviera lo demuestran. Están construyendo algo más que una base de fans, están forjando una escena, están dejando huella. Además de la irrupción meteórica de Arde Bogotá, no recordamos en los últimos años que una banda con un solo disco en el mercado, firme 5 Rivieras seguidas con un sold out casi instantáneo.

Cuando salía el público de La Riviera, daba igual si la garganta dolía de cantar, si los oídos zumbaban, sabían que habían vivido algo grande. Y eso, para quienes estamos enganchados a esto del rock que duele y emociona, eso ya vale oro.

El combate ha terminado y Ultraligera vence por KO desde el primer asalto.

Autor: Víctor López
Lugar: Madrid
14 de octubre de 2025