SONORAMA 25
Rey de Reyes

SONORAMA 25 Rey de Reyes

Sonorama Ribera ha cerrado su 28ª edición con más de 200.000 asistentes que han convertido Aranda de Duero en el centro neurálgico de la música. Vamos a empezar esta crónica que el verdadero cabeza de cartel de esta 28 edición. Un cabeza de cartel que ha estado presente en todas las ediciones anteriores de festival arandino y que en esta también ha estado presente en cada concierto, en cada rincón y en cada publicación del festival 2025. Ese cabeza de cartel no es otro que Tara. Un desconocido para la mayor parte de los asistentes al festival, pero alma y esencia del Sonorama para bandas, músicos, equipos técnicos y humanos que hacen posible cada año que este festival salga adelante.

 

Vayamos de lo pequeño a lo grande, que de eso se hablado mucho ya. La organización del festival cada año es mejor y, aunque en palabras del propio Javier Ajenjo, - “hay muchas cosas que mejorar” – hay que poner de manifiesto lo bien que funciona todo en el Sonorama. Este año nos marcamos como objetivo visitar más los escenarios más pequeños del festival, donde está el germen de lo futuros candidatos al Escenario Principal.

 

Para nosotros la gran revelación del Sonorama 25 fue Merino. La banda ofreció un concierto contundente, enérgico, lleno de calidad sonora (a Sandra se le entendía cada palabra de cada canción, algo que parece que se está perdiendo en los directo últimamente). Al grito de “Escenario Principal” salieron de su concierto. Arandino. Sin duda, este grupo apunta alto y estaremos muy atentos para próximas ediciones. 

 

La apuesta de Judeline congregó a muchos fieles en su actuación. La andaluza, afincada en Madrid, presentó un show ecléctico, con una performance visual muy transgresora y con un cuerpo de baile inusual, para lo que podemos tener parametrizado en nuestras cabezas.

 

El concierto de Embusteros puso el broche de oro para la edición 28 del Sonorama. Los Cordobeses nos regalaron rock del bueno, en un concierto bien estructurado, que repasó los temas más potentes de la discografía del grupo. El grupo que lidera Jose Espín va consolidándose que una referencia de ese rock del buen gusto.

 

Nos gustó mucho lo bonito y bien que sonó Alberttinny (ex guitarrista de Izal) con su primer proyecto en solitario y su primera aparición en el Sonorama como solista. Su concierto nos ha abierto el apetito a profundizar en un su disco, lo cual, también te invitamos a ti a que lo hagas. Como dato curioso, le acompaño a la batería a Alejandro Jordá (ex batería de Izal).

 

Los Niños Jesús, con Jordi Evole a la cabeza, nos regalaron un muy buen ratito de versiones y colaboraciones tan maravillosas como la de Mikel Erentxun. Sin duda, lo más importante fue la reivindicación que hicieron sobre la matanza que está ocurriendo en Gaza y donde el pie de micro vistió durante toda la actuación la bandera de Palestina. Reivindicación que se echó en falta en algunas de las actuaciones de los escenarios principales donde fueron tibias, disimuladas o inexistentes (una lástima que la Cultura/música no sea bandera y voz de lucha contra estas atrocidades).

 

En anteriores ediciones, los jueves eran días de calentamiento para el festival, pero este año podemos decir que no ha sido así. Desde el primer momento el festival ha estado lleno y se debe a que el jueves tuvo un cartel de mucho peso, con nombres tan importantes como Rulo y la Contrabanda, Miss Caffeina y Zahara.

 

Viva Suecia completó un concierto redondo, lleno de los grandes temas que ha llevado a la banda murciana a ser uno de los grandes nombres del panorama nacional. Si hay puristas de esto de los escenarios y los carteles, supuestamente los de Rafa Val actuaron en el segundo escenario principal. Si atendemos a la gente que estuvo en su show, fueron un verdadero pelotazo.

 

Siloé fue la gran aparición del Sonorama 25 e hizo de su concierto la puesta de largo del grupo como próximos cabeza de cartel de las grandes citas musicales del verano. El suyo fue un concierto espectacular, lleno de energía y de nuevos himnos en el universo festivalero patrio. Ahora está en sus manos confirmar lo visto en Aranda para futuras ocasiones.

 

Franz Ferdinand puso le elegancia del rock sobrio y bien armado. Su concierto desveló que el Sonorama es un festival transversal y que llega a todo tipo de público. La banda escocesa hizo de su concierto un alegato al buen gusto sonoro y estético encima de un escenario.

 

La Raíz no dio un concierto, fue un gran rito de hermandad y reivindicación. Nombres de la talla de Café Quijano y Duncan Dhu nos devolvieron a décadas pasadas, donde la música se vivía de otra manera, donde el éxito se media en Rivieras y donde los éxitos musicales se fraguaban en el boca a boca.

 

Amaia es difícil definir. Amaia es una artista auténtica, talentosa, carismática y encantadora. Su espectáculo se sale de lo establecido en nuestras mentes para un festival. Seguramente este sea el secreto de su éxito, esa incapacidad de encasillarla en ningún registro conocido.

 

Vamos con lo que, estaba claro, iba a ser el punto de inflexión de esta edición del Sonorama 25. Esta no era otra que la actuación de Arde Bogotá.

Los de Cartagena, con solo dos discos en el mercado, son el buque insignia de la nueva generación musical de este país. Lo han reventado todo y su actuación en Aranda con 40.000 fieles en el recinto del Picón, no fue una excepción. Antonio y los suyos se dejaron el alma en un concierto épico que ha marcado un hito en la historia del festival. Desde la actuación de C. Tangana, no se había visto en despliegue escénico de ese nivel en el festival. Arde Bogotá están llamando a las puertas del cielo musical de este país, para empezar a codearse con nombres como Leiva o Vetusta Morla que son la “Champions” musical de nuestro panorama ahora mismo.

 

Fuera del recinto principal, la música volvió a ser protagonista en los escenarios de Aranda de Duero durante estos días. En El Trigo-Vibra Mahou, los conciertos sorpresa de Despistaos, Siloé, Besmaya, Alcalá Norte y Carlos Ares volvieron a hacer latir el corazón de Aranda. Una edición que quedará para el recuerdo por momentos mágicos e irrepetibles, como el espectáculo de drones previo a la actuación de Arde Bogotá. Un mosaico luminoso de símbolos y mensajes que rindió homenaje a los amigos ausentes –especialmente a Tara– y clamó por la paz en Palestina.


Sonorama Ribera 2025 es sido posible gracias a más de 1.800 trabajadores, la implicación de las fuerzas de seguridad y el tejido social, cultural, y económico de Aranda de Duero. Una vez más, el festival ha sido ejemplo de respeto, integración, diversidad, sostenibilidad y solidaridad, con un equipo de accesibilidad que ha hecho posible que todas las personas pudieran disfrutar plenamente de la experiencia.


La 29ª edición ya está en marcha. Si la salud y los medios nos lo permiten, volveremos a tierras burgalesas para vivir otra nueva fiesta de la música bajo el nombre del Sonorama.

Autor: Víctor López
Lugar: Aranda de Duero
11 de agosto de 2025