Lo del sábado no era un concierto más, era Rodrigo Cuevas en el Wizink.
Lo normal, en esta gira del artista asturiano, es que empiece el concierto
con una aparición estelar entre el público cantando Bypa. Va
recorriendo la sala, parándose a cantar con los asistentes, hasta que llega
al escenario. Pero en un recinto como el Wizink…. ¿Con que nos sorprendería
nuestro agitador folclórico preferido? Pues venga…. vamos a intentar contar
lo que paso el sábado en Madrid.
Se apagaron las luces del recinto, se encendieron las dos pantallas
laterales del escenario y apareció Rodrigo Cuevas sentado en una butaca.
Una butaca que estaba en mitad de uno de los pasillos interiores del Wizink
Center (nuevo Movistar Arena), esos que están llenos con fotos y autógrafos
de los artistas que actúan en el recinto y que casi nadie puede ver
habitualmente. Con un abrigo largo de cuero y sus gafas de sol, llegó al
escenario para dar comienzo al show.
Sonaron "clásicos" modernos de su repertorio como son
Más Animal, Veleno, Como Ye, Casares
o Arboleda bien Plantada, pero porque vamos a mencionar solo
algunos temas, cuando el set list fue brillante de principio a fin.
Seguramente, parezca difícil subir a un mismo escenario, a tres
generaciones de artistas, cantado sus propios temas y que no descarrile el
show. Es muy probable que lo sencillo y la innecesaria impostura en la
música, hagan que todo cuadre perfectamente en un show de Rodrigo Cuevas.
Ver a Víctor Manuel cantando La Romería (no había tema más
adecuado para la noche), a Rozalen tocando Te quiero porque
te quiero (tema que ya grabó con el músico asturiano) y a
Zahara
con Martí Perarnau pichando música (al más puro estilo rave
festivalera) solo puede quedar maravilloso dentro del concierto de un
artista tan ecléctico como Rodrigo Cuevas.
Fueron 2 horas y media de concierto y hubiéramos estado dos horas más. El
show tuvo ritmo, no pasó por esas fases anodinas con temas de poco fuste,
porque el concierto estuvo lleno de "Temazos" de principio a fin. Si no has
ido a ningún concierto del astur (deberías ir) y quieres conocer que te
podrías encontrar en su directo… pues imagina un show ecléctico,
cabaretero, disruptivo, provocador, emocional y emocionante…. es sumergirse
en un viaje que trasciende a lo convencional.
Pasarlo bien encima de un escenario no está reñido con hacer un show
perfecto y claro ejemplo es la banda que le acompaña. Mapi Quintana, Rubén
Bada, Tino Cuesta y Juanjo Díaz son el abrigo perfecto para un músico sin
límites. No olvidemos que siempre va a acompañado de sus dos bailarines,
Pablo Dávila y Paula Naves, pero se presentó en Madrid con un cuerpo de
baile de 8 personas.
El bis final llegó con un cambio de look. Pasamos a un traje blanco
perlado, con fajín y pedrería con bordados a la espalda, al más puro estilo
Elvis o Juan Gabriel. Algo luminoso a la altura del brillo de un figura
mítica en Xixon, del esplendor del barrio alto, de Cimavilla, algo al nivel
de un ser libre como Rambal.
Si has llegado hasta aquí en la lectura de esta crónica, es porque eres
amante de la música, fan de Rodrigo o ambas. Como no van a ser todo flores
y tampoco queremos ser periodistas (que no lo somos) cortesanos, al más
puro estilo Jaime Peñafiel, vamos allá con único punto mejorable que tuvo
el concierto. Más allá del problema puntual que tuvo con el micro, que dejo
de sonar en un momento determinado entre canciones y que supo solventar
perfectamente con gracia y desparpajo Rodrigo, el sonido del micro fue algo
bajo en todo el concierto y también se hubiera agradecido un poco más de
potencia general en el equipo de sonido.
En tiempos de postureo, de aparentar y de productos musicales prefabricados
para el gusto de las masas, ansiosas de ídolos de barro, donde hay que
encajar en patrones para vender las ideas sacadas de los manuales
manoseados del buen artista… permítanme usar un refrán algo vulgar, pero
que es muy Rodrigo Cuevas
- "El que no está acostumbrado a llevar bragas, las costuras le hacen
llagas"-
. Pues eso, Rodrigo Cuevas no hace un personaje para vender un concepto,
Rodrigo ha llegado a meter 8.000 personas en Madrid siendo la misma persona
que pasea por Piloña. Es más, posiblemente sea más recatado ahora
(recordemos que ya no se desnuda en los shows) que en los inicios de su
carrera.
Te esperamos en la siguiente y en el escenario principal del Sonorama.