El pasado Domingo nos invitó MERINO a pasear por su bosque más íntimo
y personal. Un bosque lleno de emociones, de sentimientos y pasiones. Un
paseo que nos llevó de la noche más oscura, donde la penumbra lo envuelve
todo, hacia el claro amanecer. Llegaba la banda, liderada por Sandra
Merino, al ciclo de conciertos del Inverfest y a una de sus salas más
emblemáticas como es el Teatro Circo Price.
La hora establecida para el inicio del show, eran las 19:00h de un frio y
lluvioso domingo en Madrid. Posiblemente, preludio perfecto para el paseo
por el bosque de Merino. El escenario estaba flanqueado por ramas blancas
de árboles, a dos alturas, que se fueron iluminando en los diferentes
momentos del concierto por las dos columnas de focos que se situaban a
ambos lados del escenario.
El concierto paso por diferentes fases. Pudimos ver a Sandra Cantando, sin
micro, en mitad del patio de butacas. Una fase final en todo lo alto, con los
temas más conocidos del grupo, y una parte inicial mucho más íntima y
pausada. El Circo Price invita a conciertos más pausados e íntimos y Merino
nos presentó su último trabajo en un formato de cercanía casi personal.
Hubo guitarras eléctricas, acústicas y momentos de piano, lo que nos hizo
discurrir al show por todo tipo de momentos pero desde luego, fue un show
íntimo y personal. Eso se notó en que Sandra fue explicando cada uno de los
temas que compusieron el set list y la fuente de inspiración que los trajo
a este Bosque.
Sonaron
Apareciste, Me Voy, Demasiado Grande, El Laberinto, La Niña,
entre otros, y hubo tiempo para la colaboración de sus productores,
Santos&Fluren
, que entre otros han trabajado con Viva Suecia, Love of Lesbian o
Izal.
La última vez que les habíamos visto en directo, fue en la Sala del Wizink
Center y nos cautivaron por su directo arrollador, con su pop lleno de
letras interesantes y su deslumbrante desparpajo. El domingo cambiamos el
formato y volvieron a acertar en el tiempo y en el tono.
Desde luego, Merino son aspirantes a todo en el panorama musical. No
podemos dejar pasar la oportunidad de volver a recordar el pedazo de voz
que tiene Sandra y que la convierte en un huracán salvaje encima del
escenario.