Un grito a lo ancestral, el aullido de un lobo que cruza los montes astures
para despertar las tradiciones dormidas por la aplastante y vertiginosa
rapidez de los tiempos modernos, un mirar hacia el origen de dónde venimos
para no olvidar lo que somos. Eso es lo que nos propuso anoche
Rodrigo Cuevas
en su concierto de Las Noches del Botánico.
Las entradas estaban agotadas desde hacía tiempo para ver al guaje en su
actuación en Madrid junto con la de Baiuca, músico saxofonista y
Dj.Había muchas ganas de ver su espectáculo en un entorno tan
particular como el Botánico de la Complutense madrileña o, como el propio
Rodrigo rebautizo, el pequeño Wimbledon.
Pasadas las 20.45 apareció Rodrigo Cuevas cantando por la zona
trasera de la repleta pista y subió a la zona de gradas para sorpresa de
los allí presentes. Totalmente de negro, pantalones acampanados de
lentejuelas, fajín de cuero, camisola ajustada transparente con flecos,
gafas de sol (aún era de día) y un gran abanico con flores bordadas era el
look elegido para la noche. Por si alguien se lo pregunta, por supuesto, no
faltaban sus madreñas para bailar durante toda la actuación.
La noche fue un viaje por las tierras de Piloña a Rodiezmo, pasando por
Xixon para ver el mar y sus olas, para acabar paseando por las calles de
Cimavilla. Rodrigo Cuevas está lejos de la turba festivalera ávida de
conciertos express, litros de cerveza y la impostura artificial de los que
necesitan cantar y contar lo que no son para vender un producto deseoso de
ser comprado sin más profundidad. Muchos se acercaron a él tras su
entrevista con Jordi Evole
(si no la has visto, te invitamos a que lo hagas y descubras más de
este artista o que es "La Benéfica")
y otros tantos ya le habían descubierto antes, el caso es que entre unos y
otros llenaron el recinto.
Posiblemente el set list de la noche es lo menos importante que te podamos
contar de todo lo que pasó, pero claro que sonaron temas como
Arboleda Bien Plantada, Muñeira para a Filla de Bruxa, Como Ye,
Xiringüelu, Mas Animal
oCasares.El concierto tuvo ritmo de principio a fin y, entre
tema y tema, el Sr. Cuevas nos contaba el origen, el nacimiento o la raíz
de cada canción. El show contó con cuerpo de baile que acompañó al artista
en varias fases y momentos de la calurosísima tarde/noche madrileña.
A 3 días de las elecciones generales, además de animarnos a ir a votar, el
músico dedicó el concierto y, voy a reproducir literalmente sus palabras, -
"A toda esa gente que dio su vida por la libertad. Pero la libertad de
verdad, no por la libertad de tomar 4 cañas o de ir a los toros" -
. Pues está todo dicho y no hace falta comentar más lo que no se puede
mejorar porque….. A buen entendedor….
La noche tuvo un bis final con cambio de look incluido. Para esta última
parte de la actuación Rodrigo eligió un mono rojo de lentejuelas con fajín
negro. Quizás en esta parte del show llegó uno de los momentos más
importantes de la noche, el momento de la justicia poética porque la legal
ha quedado diluida. Quizás quedó diluida porque posiblemente Rambal solo
era un "maricón de nacimiento" que actuaba por los cabarets de Cimavilla y
porque el "Peixe gordo" se escapó de a quien no le interesó buscar. Lo que
perdió Rambal de gloria en 1976 que lo pueda ganar de eternidad gracias a
este Rambalin.
Vivimos en tiempos donde la palabra o etiqueta "indie" se ha prostituido
para ser solo la repetición de ideas, ritmos y camisas de dibujos
imposibles. Vivimos en tiempos donde la "independencia" es contar el número
de Wizinks o Rivieras que llenas. Vivimos en tiempos en los que importa más
contar que eres a ser lo que realmente eres para arengar a las masas con
mensajes manoseados y repetitivos. Vivimos con la necesidad de reafirmarnos
colectivamente que vivimos en tiempos de mierda o que esta "vida es muy
dura" para olvidarnos de lo realmente importante, que estamos vivos y aquí,
disfrutando de todo los que nos dejaron en herencia aquellos que lucharon
con su propia vida.
Con todo esto se planta Rodrigo Cuevas haciendo "Temazos" de nuestro más
arraigado folclore en una performance musical y visual donde hace lo que le
nace y lo que le brota. Sin más pretensión de transmitir aquello que nos
conformó como identidad y como cultura. Creo que podemos proclamar a
Rodrigo como el "último indie" y, si es posible, dar por muerta esta tan
manoseada y cansina etiqueta.
Llibertá, Rambal, Llibertá
Habien de llama
Llibertá, Rambal, Llibertá
Habien de llama
Nun hai cosa mas valiosa y difícil d'algamar
Con cuchillitos de plata te la fueron a robar