Volvían anoche León Benavente a subirse al escenario de
Las Noches del Botánico
por segundo año consecutivo. En 2022 les acompañaban en el cartel
Anni B. Sweet y Los Estanques
y ayer venían arropados por el Instituto Mexicano del Sonido.
Abraham, Luis, Eduy Cesar cumplen en este 2023
su primera década como León Benavente. En estos 10 años han creado un
estilo propio, de reconocible personalidad a nivel sonoro, con letras con
una importante carga de profundidad, alejadas de la cómoda repetición de
éxitos pasados como fórmula de creación futura. La nostalgia no es un
espacio en el que los leones se quieran acomodar para vivir en décadas
venideras.
Ayer era la primera vez que, en esta edición de 2023, volvíamos a disfrutar
de uno de los ciclos de conciertos más importantes que podemos disfrutar a
lo largo del año. Las Noches del Botánico se alejan del concepto de
festival masivo, de la recarga de pulseras para consumir, de los secarrales
de cemento y arena, de la prisas por llegar a otro escenario o de buscar al
grupo valle para ir a cenar. Las noches del Botánico es un festival de
conciertos, de momentos, de la ausencia de prisa y de desconectar de una
ciudad asfixiante, más en verano, durante 3 o 4 horas un miércoles.
Si damos un repaso por el set list, sonaron temas como
Tipo D, Mano de Santo, La Canción del Daño, La Ribera, No hay miedo
oSer Brigada. Destacar la colaboración de
Miren Iza (Tulsa)
que subió al escenario a medio show para el deleite del respetable allí
presente. Mención especial para un tema tan corto como explosivo como es
Mítico, una de esas canciones que ponen a mil las
revoluciones y las gargantas.
A mitad de noche y, para celebrar su década musical como banda, anunciaron
una proxima gira en la que tocaran todos los temas que formaron parte de su
primer disco. El concierto se cerró con Ayer salí como colofón
del éxtasis colectivo de la liturgia concertil de los leones.
Por desgracia, el sonido durante el show no fue el más optimo. Esta
circunstancia llevo al grupo a abandonar el escenario durante unos minutos
para intentar arreglar la situación. El concierto continuo, pero no mejoró
especialmente la problemática. Desde la pista se tenía la sensación de que
el sonido era poco nítido y que la voz de Abraham estaba en un segundo
plano, detrás de la música. Al finalizar el concierto vimos abandonar el
escenario a Abraham Boba con cara de total enfado.
El show fue todo del tirón y no hubo ningún bis. No sabemos si es porque no
estaban previstos de antemano o porque la sangre hirviendo por el problema
del sonido se los llevó por delante. Temas tan míticos como
Estado Provisional
se cayeron del set list de la noche.
No creemos que su único plan sea sobrevivir, aunque también lo compartamos,
lo que si tenemos claro que grupos como León Benavente o músicos como Nacho
Vegas (generador de la frase en cuestión) son absolutamente necesarios en
nuestro panorama musical. Músicos sin la presión de llenar Rivieras o
Wizinks, músicos sin la presión de convencer al que escucha que no son
rockeros de palo, porque lo que importa es el mensaje y no la pose. Músicos
sin la presión de gustar más en Instagram que encima del escenario y
músicos sin la presión de quedarse en la medianía, lo correcto, lo tibio
por no hacer una defensa férrea de sus convicciones.