Ser consciente del aquí y el ahora suele ser tarea bastante complicada
en los tiempos en los que vivimos, más enfrascados en manosear en
nuestra cabeza lo que ya pasó o proyectar todo aquello que nos
está pendiente por llegar del incierto futuro.
El sábado era uno de esos días en los que las sensaciones se
encontraban y chocaban en nuestra cabeza. Deseo y ansia por asistir al
último concierto de Izal y vacío profundo al saber que
después de esas horas de show, se acabaría todo, ya no
habría más conciertos. Si algo ha tenido bueno esta despedida,
anunciada con tanto tiempo de antelación, es justo eso, tener el
tiempo suficiente para ir saboreando en su justa medida cada uno se los
sorbos de gira que hemos podido disfrutar.
El sábado era la última reunión del grupo de forma conjunta
encima del escenario. Su último concierto, el último concierto de
IZAL ya lo habían dado mucho antes. No sé cuándo fue, pero
ya estaba dado hacia algún tiempo. El sábado no fue un concierto,
fue una fiesta de despedida de 5 personas desconocidas hace 12 años y
que se acabaron convirtiendo en hogar. El sábado era día de
saborear lo conseguido, de que 15.000 fieles celebraran con ellos el
último baile. Esto lo digo porque habrá gente que esperase un
show diferente, lleno de invitados y fuegos artificiales para dar esa pompa
y ese brillo enlatado de manual a la despedida. Pero no era el caso, eso ya
estaba hecho en otros conciertos y festivales anteriores, esto era otra
cosa, era el día de juntar todas las emociones almacenadas en el
bolsillo y compartirlas con los fans, la familia, los técnicos, la
oficina y entre ellos encima del escenario por última vez. Ya lo dijo
Mikel a las primeras de cambio, que cometerían errores esa noche, que
se iría la letra, que fallarían en alguna nota y que se
escaparían muchas lágrimas. Y, sencillamente, en eso
consistía la cosa, en emociones a raudales que se dispararon durante
las más de 2 horas de show que duró el espectáculo.
Más que del concierto, hablemos de momentos del concierto, que es lo
que fue. La noche fue eso, una suma de momentos mágicos y emocionantes
que cada uno de los allí presentes se guardara para siempre en
rinconcito particular. A Gato, Alberto e Iván, aparentemente no se les escapo ninguna lagrima,
la emoción iba por dentro, a Mikel si le vimos en
un par de momentos con los ojos llenos de lágrimas y con la voz
entrecortada pero fue Alejandro al que más roto le vimos
por la emoción desde el primer momento y con las sensaciones a flor de
piel todo el show. Y sinceramente, pues eso es un gusto, ver como las
emociones se expresan con libertad y sin miedo, sin esconder la belleza de
los sentimientos y las emociones. La adrenalina y las pulsaciones a mil,
darían paso a la calma y al interiorización después del
concierto.
No dejemos de lado el carácter técnico del concierto. La
escenografía cuidada del escenario, un espectacular juego de luces y
un sonido inmaculado envolvieron perfectamente lo que ocurría encima
de las tablas del Wizink Center. Seguramente sea uno de los shows
estéticamente más cuidados que hemos visto últimamente
encima de un escenario.
Desde luego, lo que menos importa aquí es el set list, pero sí
que tenemos que destacar que estuvo compuesto por todos los temas de peso
de su carrera y con pocas concesiones a canciones menos populares. Nos
encantó que repescaran para esta última cita "Tú Continente"
que es un tema brutal y que había perdido sitio en los conciertos
frente a temas de trabajos más recientes. Por no dejar de mencionar
algunos de los temas de la noche que sonaron demoledores
como Copacabana, Palos de Ciego, Pánico Practico, Asuntos
Delicados
o Pausa. Momento reservado a esta última noche, a la
fiesta colectiva fue cuando todo el equipo humano que forma IZAL
detrás del grupo se subió al escenario para fundirse en un gran
abrazo común durante "El Baile" con dinosaurio incluido
en la performance.
El bis final condensó toda la esencia de la banda en 3 temas.
Seguramente, alguien que no conociera al grupo, se formaría una idea
muy aproximada de los valores, la esencia y la piel que envuelve aIZAL. Hogar, Que Bien y La Mujer de Verde son Adn puro de Mikel, Alejandro, Alberto, Gato e Iván.
Ahora sí, llegó el final de los finales, ya nos dimos el ultimo
baile y lo disfrutamos como se merecía, estuvimos por momentos
flotando al lado de Bowie y sonrientes porque no todo se derrumba, porque
cambiara de forma, pero muy felices por ver como todo acaba con una sonrisa
dibujada en la cara recordando todos los momentos vividos.
Acaba el grupo y comienza la historia de Izal que tocará vivirla de
otra manera, distinta pero igual de bonita, sin espacio para la nostalgia y
si con la memoria llena de momentos que serán Hogar ya para siempre.