"Llega el fin de los finales, llamas brillan en el cielo,
saltaremos por los aires bajo columnas de fuego".
Pues vamos a parafrasear su propia canción para abrigar la historia de
esta despedida. Quedan muy pocos días para que IZAL de por concluida
su historia grupal. Más de una década donde se han convertido en
aquel "grupo del que todo el mundo hablaba" en carteles pegado por
medio Madrid, a ser una de las bandas con más solvencia de nuestro
panorama musical, sin entrar en que llenan el Palacio de los Deportes de
Madrid durante varios días seguido o que son el reclamo principal, C
Tangana mediante, de todos los festivales importantes de este país.
"24 horas nos quedan, Ya importan menos las penas que antes nos
dolían tanto y mientras la gente cuerda grita, llora, sufre y
niega…. a los locos nos verán bailando".
No es momento de aventurar futuros sino de disfrutar presentes y eso pasa
por vivir los 4 conciertos que quedan, los 2 de Madrid sin entradas hace ya
bastante tiempo, de su gira Hogar. Una gira que nació siendo la
presentación de su mejor disco en toda su carrera y que se ha
convertido en una gira de despedida anticipada.
"Nuestra casa se ha llenado con amigos de hace años. Hemos
puesto las canciones que siempre dijeron tanto y mientras todo se
derrumba…. A los locos nos verán bailando".
Quizás esta fuera una letra premonitoria de lo que iba a ocurrir,
cuanta más gente entraba en el hogar de Izal, han seguido sonando las
canciones que han marcado un tiempo en nuestras vidas mientras, estudio,
backstages, camerinos, furgoneta y kilómetros de carretera iban
derrumbando los muros de esta banda. Y si, mientras todo se acaba, como si
de un baile mesiánico se tratase, a los locos del otro lado del
escenario se les continuaba viendo bailar, ajenos a la danza que el sol en
su ocaso marcaba de sombras lo que en el escenario ocurría.
"Bailando hasta que todo acabe, Ya no importa lo que digan y menos
lo que callen. Que nos miren, que sientan, que rían, que se
unan al baile. Bienvenidos a la última fiesta del no somos
nadie".
Así haremos, no dejaremos de bailar, de cantar, de callar y de hablar
mientras nos encaminamos a la última fiesta, a la última fiesta
de Izal como Izal. Caerá el telón del Wizink y dejaremos a Izal
para encontrarnos con Mikel, Alberto, Alejandro, Gato e Iván como
nuevos paseantes de caminos variados, a la merced de las musas de la
creación y la inspiración.
Déjenme hacer una última apropiación literaria de aquellos
somos mejores haciendo resonar las voz de otros que la propia. Como
decían los versos de Gil de Viedma…
"Que la vida iba en serio, uno lo empieza a comprender más
tarde. Como todos los jóvenes, yo vine a llevarme la vida por
delante. Dejar huella quería y marcharme entre aplausos.
Envejecer, morir, eran solo las dimensiones del teatro".
Pues que así sea, ya han dejado huella, se marcharan entre aplausos y
a continuar envejeciendo en las nuevas dimensiones del teatro que se abren
desde este momento.