Da bastante pudor escribir unas líneas para intentar transmitir la
belleza de quien tan bien usa la palabra. Uno, que voluntariosamente cuenta
lo que ve sobre un escenario, se hace quizás aún más
pequeño al disfrutar de las palabras que dañan, de las palabras
que matan, de palabras que son refugio y destino, de palabras que son ruido
y distorsión, de la huida de la palabra vacía, del orador de
mitin que vende vino agrio y circo a las masas con palabras del plural para
el interés del singular. Si, da bastante pudor escribir sobre quien
mima la palabra para dibujar los finos trazos de las luces y las sombras de
las vivencias humanas. Si, da bastante pudor hablar sobre Elvira Sastre.
Acostumbrados a hablar de música y de músicos, este Inverfest 2022 nos hemos permitido la licencia y el placer de acudir
a dos recitales de poesía. Hace unos pocos días estábamos
viendo en el Teatro Infanta Isabel a Abraham Boba presentado
"Esto no es una canción" y anoche volvimos al Teatro Circo Price para vivir en primera persona la actuación
de Elvira Sastre. La de anoche era una actuación que se
programó para Enero pero que como otros tantos conciertos del festival
madrileño, se han visto obligados a suspenderse por el Covid. Por
suerte, la actuación de Elvira Sastre se ha podido reprogramar dentro
de las fechas y recintos que forman parte de este Inverfest 2022.
La noche empezaba con Tus Huesos que Chocan Como Placas Tectónicas y así
hasta 13 poemas. Parece claro que no es Elvira una mujer supersticiosa.Yo No Quiero Ser Recuerdo, YaNadie Conocerá Nuestra Historia o Frente al Mar continuaron golpeando fuerte contra nuestro
pecho, con la fuerza y la delicadeza, con el dolor y con el amor.
Vi en un Inverfest pasado a Elvira Sastre subir al escenario
para acompañar con sus poemas y su voz a Shinova y
recuerdo que fue uno de esos momentos mágicos que algunas veces pasan
en los conciertos y que siempre sueles recordar con especial cariño.
Esta era la primera vez que me sentaba para ver un recital completo suyo.
Destacar momentos, quizás sea acto estúpido, porque ningún
otro momento es que sea menos pero la historia de tantas personas que se
quedan siendo olvido en su pasar de lo días y que tan bien refleja Dime, Carmelita nos tocó y nos llegó profundo,
aunque siempre con esa media sonrisa de fondo del reconocimiento del amor
limpio y sin condicionantes de tus "Carmelitas" personales.
Especial, por muchos motivos, fue la aparición de Andrés Suarez en el escenario para acompañar a Elvira,
mano a mano, con Números Cardinales.
No quiero dejar de destacar el juego de luces que vimos durante toda la
actuación. Limpio, cuidado, abrigando las letras y envolviendo las
emociones que salían del escenario. Sin ponernos ni un poquito
colorados, podemos afirmar que hemos visto conciertos menos iluminados y
con bastante peor gusto escénico.
Todo acabó con lo que todo empezó y así se cerró la
noche. Un deseo, una apuesta salvaje, un susurro al oído, un grito de
pasión
Quiero Hacer Contigo Todo lo que la Poesía Aún no Ha
Escrito.
Foto: Víctor López.