Los Secretos recalaron hace unas semanas en Palma con su gira de presentación de su último disco En un mundo raro. Y lo hicieron por partida doble agotando entradas para el viernes y añadiendo una noche más. Amaral Station nos acercamos, en su primera cita con el público mallorquín, a la coqueta sala La Movida, decorada, como no podía ser de otra manera, con murales repletos de vinilos evocando aquellos años de fecundidad musical. En el rincón del enorme collage, una portada con la fratría de los Urquijo en traje y corbata llama nuestra atención, y sonreímos. ¿Cómo
no íbamos a estar las quinceañeras loquitas por ellos?.
Treinta años después de esa carátula, ahí está una de las agrupaciones más importantes
de la historia de la música pop rock española. Y ahí estamos nosotros, en su
mayoría jóvenes que nos hicimos mayores con sus canciones, listos para
comprobar como suenan las nuevas, que son coreadas ya, pero sin duda, con ganas de revivir las que nos marcaron y escuchábamos en el coche, en casa, sin parar; esas que describían las emociones que te sacudían y con las que no sabías qué hacer, las mismas que marcaron irremediablemente una época y les catapultaron a la fama. br>
Ofrecen un espectáculo discreto y sin aditivos, que contrasta con lo artistazos y humildes que son, como pocos. Es un recital para cantar, sí, pero también para escuchar, y con atención; hay demasiada historia y calidad ahí arriba como para
no estar atento. Parte del "respetable"
no está por la labor, ni siquiera para dejarnos al resto disfrutar sin oír de
manera recurrente risotadas y parloteos de algunos que ocupan las primeras
filas. Difícil, diría que imposible, abstraerse con semejante personal que no
atiende a los que pedimos silencio. Curiosamente comienzan con "En
este mundo raro" y su letra cobra más sentido que nunca. Las 21
canciones que conforman el setlist suenan de lujo, tres primeras espadas que entremezclan hits con temas del nuevo trabajo, cuyo título evoca a "un tal José Alfredo" y su En
un mundo raro. De nuevo Chavela, Frida... México, en definitiva. Pasamos por una calle repleta de olvidos, pero allí no Enrique Urquijo. No, no le olvidan, dedicatoria incluida para el prematuramente desaparecido Enrique con No digas que no.
El imperturbable Ramón Arroyo nos noquea con su bellísimo punteo en la dolida Desapareces, una de las mejores del
disco. Unas pilas agotadas en la petaca de Álvaro obligan a hacer un parón, y
antes de que tengamos tiempo de pedir que se marquen una improvisación, Urquijo anuncia que amenizarán el breve lapsus. Para quitarse el sombrero ante Redondo y Arroyo, sencillamente.
Transcurre la noche y se acercan a las más deseadas y casi exigidas por nosotros, y para qué engañarnos,
se desata la emoción total. Son melodías que se colaron hace décadas debajo de nuestra piel y allí se quedaron para siempre. Terminamos coreando al unísono la
emblemática "Sobre un vidrio mojado".
Pocos grupos españoles poseen el bagaje de Los Secretos, y no sabemos si alguno heredará su longevidad musical, así que congratulémonos de tenerles en activo y componiendo nuevas y bellas canciones.
En cualquier caso, estaría bien que cundiera el ejemplo entre los que
comienzan, de como han sabido llevar y mantener su carrera, una carrera de
fondo, siendo fieles a sus ideas y reponiéndose a más de una pérdida por el
camino. Ya lo sabemos, pero nunca está de más recordar que son un auténtico y
anómalo lujo.
SETLIST.
1- En este mundo raro
2- Margarita
3- Quiero beber hasta perder el control
4- Solo ha sido un sueño
5- La calle del olvido
6- Pero a tu lado
7- Agárrate a mí, María
8- Buena vida, mejor vino
9- No digas que no
10- Trenes perdidos
11- Desapareces
12- Por el bulevar de los sueños rotos
13- Y no amanece
14- Te he echado de menos
15- Buena chica
16- Ojos de perdida
17- Déjame
18- Ojos de gata
19- Gracias
20- Otra tarde
21- Sobre un vidrio mojado
Esta es la preciosa entrevista que pudimos hacerles antes de su concierto.
P: ¿Vivimos en un mundo raro? ¿Cómo veis el panorama general?
R: Hombre, yo
soy bastante optimista. Nosotros empezamos hace 32 años en un mundo bastante
más raro que éste, en el que las libertades apenas existían, donde si alguien
quería comprarse una casa las hipotecas te cobraban un 17% de interés y donde
apenas había trabajo. Estoy hablando de 1979, 1980. El tiempo ha pasado y ahora
estamos en crisis. Yo creo que el mundo no ha mejorado, pero creo que es un
viene y va, es una cuestión cíclica. Un amigo mío economista me explicaba que
no se puede estar eternamente creciendo y este es el resultado de la teoría de
mi amigo. Yo nunca jamás estudiaría Económicas.
P: Es inevitable preguntaros cual es vuestro secreto.... tres décadas se dice pronto.
Se os ha definido con muchos adjetivos a lo largo de muchísimos años. ¿Cómo se
definen Los Secretos a sí mismos?
R: Hombre, yo creo que somos una banda muy normal, lo que no hay en el resto del
país son bandas como la nuestra, es decir, la gente se ha apresurado a
tirar la toalla, a pelearse, a cambiar de estilo, se ha agotado su fórmula
porque ha pensado que era lo que tenía que hacerse, cuando yo me he educado
musicalmente viendo a bandas que llevaban cuando las conocí, a lo mejor veintitantos
años y a día de hoy todavía continúan haciendo giras, y digo bandas , grupos,
artistas... Si hablamos de Neil Young, Bob Dylan, Tom Petty y
los heartbreakers, por ejemplo, o los Eagles, que pueden tener temporadas
de trabajo y temporadas en que no están, pero son carreras dilatadísimas. En
Estados Unidos, por ejemplo, o en Inglaterra, tienes bandas que llevan
cincuenta años juntos, Los Rolling...no sé, no es tan raro, o sea, el secreto,
secreto es que no hay secreto. Tal vez habría que preguntarle al resto
porqué... si hay grupos a los que les va todo bien, que tienen trabajo, que
tienen popularidad, que tienen talento, se separan, eso es lo que habría que
preguntar.
P: Sois un referente de la música nacional y la demostración de que es
posible hacer las cosas de otro modo. ¿Qué les diríais a los artistas que
comienzan?
R: Creo que actualmente lo tienen más difícil que nosotros, pero se puede hacer. La prueba
es que estamos aquí tocando desde hace 32 años, y con el cariño del público, y
bueno, les diría que se olviden de los mercados, y no son palabras mías, son
palabras de los Telediarios, que cuando no les quieren poner cara a los malos
de la película hablan de los mercados. Los mercados han hecho mucho daño, están
detrás de las multinacionales, detrás de todos los que quieren hacer negocio
con todo, y a fin de cuentas son los que nos han llevado donde estamos. Creo
que un grupo musical en lo que tiene que confiar es en uno mismo, ser
honesto, ser humilde, y si tiene talento y quiere seguir adelante, luchar con
toda su alma. Otra cosa es si lo que uno hace no mola, lo mejor es dejarlo como
acto de honestidad. Seguir por seguir no es necesario, hay que seguir cuando
haya motivación. El público es una gran motivación, por supuesto, la única,
pero uno mismo si no tiene la suerte de caer en el público y el público no
tiene la suerte de verte, hay que seguir, luchar a brazo partido. Nosotros
estuvimos muchos años luchando sin ningún tipo de beneficio económico y no me
pude ir de mi casa hasta 1988, y supuestamente trabajaba, pero no ganábamos
dinero o lo invertíamos en guitarras, amplificadores o en pagar el local de
ensayo, en cosas de ese tipo se nos iba todo lo que ganábamos, para que os
hagáis una idea de la fortuna que nos dió tener dos números uno en los ochenta.
P: Después de una carrera como la vuestra, ¿qué os queda aún por hacer?
R: Pues un montón de cosas.
Componer canciones, colaboraciones, tocar en el extranjero, tocar y hacer giras
por ahí fuera, millones de cosas. Realmente hemos hecho poquito. Hemos vendido
dos millones de discos, se pueden vender doscientos millones... Nosotros hemos
hecho doscientos conciertos, se pueden hacer cuatro mil, nos queda la mitad de
nuestra carrera.
P: Una lesión ha retrasado la aparición del disco.... ha debido ser grave, seis años es mucho
tiempo.
R: Bueno,grave, no. Lo que ha sido es mal curada por parte de los médicos. Tuve una
primera operación de una rotura de un hueso, y eso te obliga a esperar, porque
no es como una operación de medicina interna, que en cuanto ven que está mal te
pueden operar al día siguiente. En estos casos para ver que está mal tienen que
esperar semanas, y luego incluso lo de la rehabilitación, entonces digamos que
es muy largo entre operación y operación.
P: Para alguien que no ha escuchado nunca el disco, ¿cómo lo definiríais?
R: Creo que es un muy buen disco, yo no lo puedo decir sin sentirme un poco cortado, porque
que lo diga yo queda feo, pero honestamente lo he valorado en todas las medidas
posibles y creo que está muy bien. Creo que se ha hecho un trabajo
buenísimo de composición, de producción, nosotros ya estamos en un punto en el
que sabemos muy bien como hacer las cosas y eso da un producto mucho más
completo.
P: Se nota un sabor mucho más country que en discos anteriores...
R: Tal vez por alguna canción, pero siempre ha estado ese ramalazo es parte de nuestra guinda,
es la guinda de la tarta o el ingrediente de Los Secretos, es un ramalazo que
tenemos, una veta que hay dentro de nosotros que siempre saldrá.
P: ¿Cómo está yendo la gira? ¿Estáis contentos?
R: Sí, sí, pese a lo apretado del momento y que tengamos que ir a salas más pequeñas, y que
todo el mundo esté un poco asustado, la gente con el tema de los conciertos y
la escasez de conciertos, porque ten en cuenta que este es un país en el que el
88% de los conciertos en verano se pagaban con dinero público, entonces este
año esto va a desaparecer. Lo que pasa es que nosotros no éramos de esos grupos
que participaba en ese tipo de giras, nosotros siempre hemos hecho un poco la
vida aparte, hemos sido como una isla y nos hemos autofinanciado el trabajo, es
decir, hemos contactado con gente de salas, hemos ido a comisión o a taquilla,
cobrando entrada y eso, bueno, parece que ponerle precio a la música es un
pecado, pero es que lo hacen en todo el mundo.
P: "En este mundo raro" hace clara alusión a la recurrente figura de José Alfredo Jiménez y su "Un mundo raro".
R: Bueno, un poco sí. A mí es una
canción muy bonita que me encanta, pero la canción si la escuchas no tiene nada
que ver. Lo único que sacas de ahí es la idea, pero en realidad el juego de
palabras es distinto, porque la palabra "raro" tiene dos significados: uno, el
popular, que es cuando alguien dice "mira qué niña más rara", y ese ofendería
si lo dijera porque ella pensaría "soy normal, ¿no?" Yo he dicho que es raro
porque es diferente a mí y es peyorativo. Sin embrago la palabra raro, según el
diccionario de la RAE dice, bueno, no lo voy a decir literal, aquello que se
distingue por su singularidad, es decir, aquello de lo que es muy difícil
encontrar una pareja, es decir, que es muy difícil que haya dos, aquello que
solo existe una vez. Por ejemplo, algo que ocurre y luego desaparece. Para esas
cosas existe la palabra raro. Luego si te pones a buscar, cuando vas, compras un whisky o un licor que es la máxima
exquisitez, pues en su etiqueta pone "rare" que es raro en inglés. Ese tipo de
significados se puede asociar de dos maneras: estamos en un mundo, que es muy
especial, que es único, que es nuestro planeta, y con unas condiciones para la
vida muy llevadas al límite, en el que hay una pequeñísima atmósfera comparada
con nuestro diámetro, una tierra que desgraciadamente nos la estamos cargando;
no tenemos ninguna contemplación en hacer negocio con cualquier cosa siempre y
cuando dé dinero y, pese a lo que pese, haya hambre en el mundo, mueran niños,
trabajen niños... O sea, estas cosas están coexistiendo con un estatus de
calidad de vida maravilloso de la gente rica. Entonces, esas diferencias a mí
me parecen totalmente inadecuadas. Y, luego por otro lado, nuestro planeta es
maravilloso; si yo fuera un extraterrestre vendría aquí y nos echaría a
patadas, y me quedaría con el planeta, sí.
P: Y la pregunta continuaba para saber
un poco la querencia que tenéis por nuevo México, Frida, Chavela... ¿a qué se debe esa querencia?
R: No es de extrañar, hay que
pensar que nuestra música tiene muchos paralelismos con el tipo de letras; ya
de jovencitos escuchábamos mucho esta música porque en mi casa se escuchaba. Yo
no oculto que a uno le influye mucho lo que escucha cuando es pequeño, y mi
padre era muy melómano y escuchaba música un poco más culta. Mi abuelo
escuchaba y le gustaba muchísimo la música mejicana y, gracias a él, pues mi
hermano Enrique tuvo mucha influencia y se aprendía todas estas canciones. Y
sobretodo la capacidad que tienen esas rancheras de transmitir sentimientos con
cuatro frases bien dichas, y muy bonitas dichas. Y eso yo creo que lo hemos
aprendido. Pero vamos, no es que ese tipo de lenguaje no sea ni de José Alfredo
Jiménez ni nuestro, es un lenguaje universal que lo utiliza desde le tango, el
bolero, la copla, cualquier canción, el blues, el soul, el rhythm and blues...
P: Formáis parte de "Autores más
que nunca", candidatura con la que os presentáis a las elecciones de la
SGAE. Habladnos un poco de vuestro programa.
R: Pues mira, he sido yo quien me
he metido en esto, y me he sentido muy ofendido, muchísimo, porque después de
32 años de trabajo y viendo sobretodo como se trata a los artistas y compositores
y autores de otros países, me he sentido muy ofendido de cómo se ha tratado
dentro de los medios de comunicación al mundo cultural español, tratándonos de
gente básicamente como unos idiotas, tres ricos, que no trabajamos y que
tendríamos que regalar nuestra música en Internet. Y eso lo dice gente que está
en su casa detrás de un ordenador y que nunca se le olvida pagar a los
operadores de telefonía. Entonces digo yo, ¿porque pagas a tu operador de
telefonía y no pagas al que llena de música tu vida, no? Que me lo explique
alguien.
Yo creo que es la imagen del autor de la música, por lo menos por eso me he
presentado; en mi parte yo no entiendo de números ni de negocios, yo nunca me
haré rico por los negocios, pero si sé de dignidad, sé de humildad y sé de lo
que hay que ofrecer. Por los menos quiero poner mi granito de arena para
intentar un poco, no lavar la cara a los músicos, que si acaso lo que tenemos
que hacer es lavar nuestras conciencias, y empezar a actuar como un solo colectivo, no como muchos individuos, sino un poco mostrar a la gente cómo
tiene que ser el trato a las personas, únicas personas, que no se pueden
deslocalizar. Es decir, si yo soy español, o madrileño, y compongo una canción o hago un libro en China, el autor de ese libro seguirá siendo español, por
mucho que viva en China. Y pasarán 100 años y quien ha escrito ese libro, será
siendo español, eso nunca lo podrán cambiar. Si soy un medico y me contratan en China, seré un medico muy bueno que hay en un hospital de China, o en el Cedars Sinaí de LA o de NY el que sea.
Es decir, que cualquier profesión de, valga la redundancia, buenos
profesionales se puede desarrollar en cualquier país, te pueden contratar,
pueden comprarte a ti. Pero el arte no se puede comprar, no se puede deslocalizar.
Que un país entero haga mofa de sus autores o su colectivo artístico cuando en otros países se les premia, se les otorgan bandas de honor, Legión de Honor
como en Francia o premios de altísimo rango a cantantes de rock, como es el
caso de Inglaterra, que los hacen Lord... Yo no quiero que me hagan conde, ni príncipe ni nada de eso, pero quiero que la gente respete la música y que empiece a tratarse el mundo de la música como se merece.
Y eso nos va a llevar muchos años, pero creo que se han perdido veinte años en educar, porque la mercadería que ha habido alrededor de la música ha sido un, no un mercado, ha sido un bazar. Y cuando se acabe la venta de huevos de oro de la oca, pues se les ha acabado el chollo. Ya tenemos un mercado deshecho y donde la industria discográfica ya no sabe lo que hacer y donde la gente en Internet protesta porque quiere mas de todo
gratis; donde autores que serían nuestro colectivo pues no han sabido dar la talla y estar a la altura para dar una buena imagen. Mi aportación para esta
candidatura a dar un poco esa buena imagen y es lavar un poco la cara al tema.
P: Bello y emotivo homenaje mutuo hace
apenas una semana. Tenéis muy buena relación con Eva y Juan, con los que además compartís influencias: The Birds, Bob Dylan... Aguirre mantiene que aprendió
mucho acerca de las guitarras de 12 cuerdas gracias a vosotros. ¿Cómo fue?
R: Hombre es cierto que yo colaboré con él en el primer disco de Amaral y para mí fue un placer. Me llamó
Pancho Varona que era el productor del primer disco, junto con otros músicos,
para que le echara una mano a Juan, porque era su primer disco. Él ya llevaba mucho tiempo grabando y sabía los truquitos y cosas de los pedalitos y esas cosas que hacen falta para sonar bien. Pero fue un placer, no es que le
enseñara tipo "ven aquí te voy a enseñar", él ha aprendió ya solo, no ha sido tanto. Lo que ocurre es que ellos son muy humildes, son muy buena gente y dicen eso, pero en realidad creo que saben de sobra lo que quieren desde hace
mucho tiempo. Tienen su propia identidad, aparte que lo que podría haber enseñado tampoco lo he creado yo.
P: Además Eva decía que erais como una secta en aquella época, que había poquísimos artistas españoles que tocaran
guitarras de doce cuerdas en aquel momento...
R: Y los sigue habiendo. Otra cosa
es que se hayan vendido muchas, pero que las sepan tocar hay pocos.
P: ¿Podemos soñar con ver un concierto
entero conjunto de Amaral y Los Secretos de nuevo algún día?
R: A mi me encantaría, me
encantaría, no creo que en absoluto fuera difícil. Pero bueno, las
circunstancias del mercado, y de los managements y todas esas cosas pues muchas
veces nos alejan, porque ellos tienen una agenda apretadísima de trabajo y
nosotros... menos apretada, pero a nuestra forma también. A veces es complicado,
pero a mí me encantaría.
P: Cuando suba la marea sonó increíble. Eva la presentó diciendo que si no existieran Los Secretos
tampoco existiría "Cuando suba la marea"... Menuda aseveración ¿no? La
hicisteis vuestra al instante. Cuando la oímos nos quedamos... Le pusisteis
vuestra cadencia, base rítmica... ¡quedó tan bonita!
R: Eso dice ella, pero a mí me parece una canción muy Amaral y la veo muy cantada por ella... Pero vuelvo a decir que nosotros no hemos inventado nada. Nosotros hacemos una música muy
conocida, lo único es una forma de interpretar. Creo que el sentido que le das a la música cambia muchísimo. Cuando escuchas interpretar las mismas canciones de Los Secretos cantadas por otros, pueden parecer hasta aburridas. Yo creo que si cantas con sentimiento y comunicando, eso la gente lo nota; igual que Juan y
Eva lo hacen con sus canciones, y así les ha ido de bien, nosotros lo intentamos hacer a nuestra
manera. Creo que es extensible a todo el mundo, es una cuestión de hacer bien
las cosas.
Texto y foto: Laia Planells / Megg Bennassar