Hace aproximadamente un mes que estuvimos por Valencia para disfrutar del
concierto de Embusteros y este pasado sábado volvíamos a
hacer parada en la capital del Turia para ver el directo de SHINOVA.
Hemos visto al grupo en La Riviera (Madrid), en varios de los
festivales más importantes del país como pueden ser el Sonorama (Aranda de Duero) o el Gigante (Guadalajara) y nos apetecía mucho verles lejos de estos
recintos. La Sala Moon, con capacidad para 950 personas, era
el lugar elegido por Gabi y los suyos para presentar "Cartas de Navegación".
La velada empezaba con Fizzy Soup para calentar motores, en
la agradable noche valenciana, mientras la sala empezaba a llenarse poco a
poco hasta ponerse a reventar. Shinova se iba a subir al
escenario de la Moon con todo el papel vendido. Después de media hora
de actuación, aproximadamente, era momento de cambiar los instrumentos
para preparar el escenario para el deseado plato fuerte de la noche. Los de Berriz salían al escenario sobre las 22:00h y el show empezaba
con el tema que da título al álbum, al que siguieronUtopía y mi "pequeña" Niña Kamikaze.
El grupo venia de su concierto del día anterior en Zaragoza y
con todos los kilómetros entre pecho y espalda para llegar a Valencia.
El cansancio podía hacer mella en las energías de la banda, de
cara a su actuación, pero nada más lejos de la realidad. Su
actuación fue pura energía de principio a fin y disfrutamos de
uno de los mejores conciertos que hemos visto a la banda porque ellos saben
cómo mantener esta "intensidad" en cada actuación.
Con el rumbo trazado, con un sonido realmente limpio y con un set list bien
armado, la noche se paseaba por temas como Viajero, Volver, El Album o Doce Meses. Temas
que coreaba de principo a fin toda la sala en una vibración conjunta,
única y que terminaron de encender la mecha en una noche que iba cada
vez a más. Algo más de dificultad había a la hora de seguir
temas más antiguos como puede ser La cuidad Dormida.
La evolución de la banda, que está colgando el cartel de
"sold-out" en casi todas las salas que están visitando, no es por
"casualidad" y desde luego que las musas que habitan en la buhardilla de
sus sueños están iluminando las canciones y el destino del grupo.
Sin las cartas marcadas y la navegación por los mares adecuados, Shinova está llamado a ser un grupo muy importante en
nuestra escena musical.
No hubo bis y el repertorio fue tocado todo seguido de principio a fin. Sin
tiempo para recobrar el aliento o pedir una cerveza más, llegamos a la
descarga final con dos de los temas más emblemáticos del grupo.
Cuando los primeros acordes de Para Cambiar el Mundo
empezaron a sonar en la Moon, la fiesta ya estaba desatada y esta no
paró hasta que la luz volvió a iluminar toda la sala. Para
acabar, cerca de las 24:00h, llegó el momento de disfrutar de Mirlo blanco y del éxtasis global convertido en brazos
al cielo, saltos y banderas ondeando desde el escenario.
Como bien dice en una de sus letras "Debí haberlo sospechado…el tesoro eran mis pasos" y
desde luego que ese es su mejor "El Dorado". El gran tesoro está en
disfrutar de este viaje que comenzaron Gabi, Daniel, Erlantz, Ander y Joshua allá por
2008 y que ardan hasta el final siempre retando al vendaval.
Texto y Fotos: Víctor López Aguado