Con el concierto del pasado viernes 25 de Noviembre en Toledo, Vega da por
cerrada la primera parte de la gira de presentación de su disco La cuenta
atrás. Aunque mientras escribíamos esta crónica, la cordobesa ha
anunciado un concierto sorpresa para el próximo día 19 de Diciembre en Búho
Real (Madrid). Según nos informaron después del concierto, Vega y su gira volverán
a la carretera para Marzo.
El Circulo del Arte es una antigua iglesia de Toledo convertida en un precioso marco
para la celebración de conciertos pero con una gran complejidad acústica. Gracias
a Vega y a su equipo pudimos presenciar la prueba de sonido y como se fueron
perfilando y acoplando los instrumentos con la voz. La tarea no fue fácil, el
sonido que el recinto devolvía al escenario hacía que los músicos no se
pudieran escuchar bien y la complejidad de la prueba fue máxima. Pero Vega y su
banda se toman la música en serio y no pararon hasta conseguir un sonido
perfecto.
Sobre las 22.15h y sin el espectacular mono de aires espaciales con el que nos sorprendió en
Madrid, se presentó Vega sobre un escenario con aromas a incienso. Armada con
su Fender Telecaster nos invitó a subir a su vuelo 547 y dar inicio a La
cuenta atrás. Tras alunizar en el planeta Vega, sonó de los temas
favoritos de la cantante, Réquiem y después una de las canciones
preferidas y más coreadas de su público Grita. La carta
de presentación musical de la cordobesa está más vigente que nunca. Ya con el
ambiente caldeado, llegaron sus 48 horas más locas y guitarreras.
Tras un buen rato eléctrico, el concierto pasó a una parte mas íntima y con su
Gibson acústica en la mano, sonó Me compadezco de ti.
Pero Vega no dio tregua y muy bien arropada por su banda volvió a hacer vibrar a los
asistentes con lo que para mi es una de las mejores canciones del disco, El
más feliz. Esta parte del show continuó con la ya clásica en esta
primera parte de gira Como yo te amo y su conocida Lolita.
No seria justo destacar a nadie de su banda pero el peso de Kike Fuentes y su
guitarra es fundamental en el desarrollo del concierto. Pudimos ver a Vega al
piano en varios temas como Sin dudar o 700 cartas.
Con los primeros acordes de teclado de aires espaciales ochentenos de 1906
estrellas nuevas el público volvió a saltar y bailar. Como era un
concierto de contrastes, sin darnos cuenta estábamos inmersos de nuevo en una
parte más íntima. Después de Faro de guía, la cordobesa nos mostró
su parte más sensible al descubrir por sorpresa que entre el público había un
persona muy querida para ella. Una Vega emocionada comenzó Nueva York,
uno de los temas más bonitos que ha compuesto en su carrera, con una voz fuerte
pero sensiblemente quebrada por la emoción, dio alma a una canción que aun
resulta más impactante en directo. Quizás nadie se diese cuenta pero durante
todo el tema tuvo la piel erizada. Mientras retomaba el aliento, el público
empezó a pedir temas y saltándose el set list previsto, Vega se quedó sola en
el escenario para tocar acompañada únicamente con su guitarra acústica Mi
habitación.
Después de casi dos horas y para poner punto y final al concierto y a esta parte de la
gira, Vega se despidió con A tientas. Sin lugar a dudas una canción
muy especial para la cantante, una canción que se te agarra fuerte en el interior
y que parece estar preparada para sonar la voz rota de Luz Casal.
Para abrir puertas hay que apostar y ser valiente, alejarse del inmovilismo y tener fe en
tus convicciones. Ahora Vega es más Vega que nunca, sin lastres, arriesgando
por su idea musical y apostándolo todo a una sola carta, La música.