El viento cambio hace tiempo para SHINOVA y con sus Cartas de Navegación han puesto rumbo directo para
convertirse en una de las bandas importantes de nuestro panorama musical.
Este sábado era el turno de Madrid, donde llevaban meses agotadas las
entradas y donde se esperaba con gran expectación la actuación de
los vizcaínos.
- Huiremos del gris, lo tengo claro, esta vez sí. Acabaré
este café y cambiaremos el mundo. -
La fría noche madrileña se quedaba en una anécdota cuando,
pasadas las 21.00h, Gabriel y los suyos pusieron un pie
sobre el escenario para empezar el show. La Riviera comenzaba
a arder al ritmo de Expectativas, Utopía y Niña Kamikaze, para dejar claro desde el minuto uno que
pasaríamos dos horas lejos de cualquier corriente polar.
Intensa, rápida, apasionate la noche nos volaba con el rumbo claro
gracias a temas comoAurora, El país de la Certezas, Guerra y Paz o Gravedad Cero. Cuidadisima la puesta en escena con un
espectacular juego de luces que nos encantó. Tambien hubo momento para
el confeti fin de fiesta, chorros de aire y pulseras que se encendian y
cambiaban de color.
- Como mantendremos esta intensidad, sin perder el equilibrio ni
pinchar.
Quizás el intento sea una temeridad, pero total….
Nadie va a salir ileso, de este lugar. -
Para enmarcar la colaboración de Shuarma (Elefantes) que
se subió al escenario para cantar Que Casualidad. La
magia, el sentimiento y la sensibilidad volaron por encima de todos
nosotros durante unos minutos e hicieron de la sala una voz única con
destino el infinito
En el bis de la noche sonaron La Buhardilla de la Musa, el
pelotazo que es Doce Meses, A Treinta Metros y
para cerrar el show en medio del éxtasis generalizado Para Cambiar el Mundo.
- Entra, Que no llegue a alcanzarnos la corriente polar. Podemos
marchitarnos o arder hasta el final.
Aquellos que dudaron desde su pedestal,
verán al Mirlo Blanco retando al vendaval. -
La próxima vez que venga Shinova a Madrid, sin
contar con que puedan formar parte de alguno de los carteles de los
Festivales que se celebraran este verano, se encontrarán con la
capitalina problemática de no contar con un aforo medio, más
allá de las 1.500 personas que llenan La Riviera. Por lo
tanto, imaginamos y deseamos, que en su próxima visita la banda se
sumará al selecto club de los grupos que acumulan varias "Rivieras" consecutivas.
Y mientras todo eso llega, nos quedamos con los ecos sonoros y visuales que
nos dejó alojados la noche en nuestras cabezas y totalmente preparados
para arder hasta el final con Shinova.
Texto y Foto: Víctor López.