Podríamos empezar por lo obvio, por decir que Bunbury es
una estrella del rock and roll y hacer de buenos coristas, con alabanzas al
maño, como los ahora convencidos críticos que antaño no
escatimaban fuerzas en dar mamporros a Bunbury a diestro y
siniestro a cada disco o gira del aragonés. Quizás algo
visionarios, allá en los 90 ya nos rendimos a la amalgama de conceptos
que se reunían en el líder de Héroes del Silencio por
aquel entonces y que de la mano nos ha traído hasta este último
disco.
Ante unos 10.000 fieles, que casi llenaban el Palacio de los Deportes de Madrid y que se agolpaban desde primeras
horas en las puertas del recinto para poder hacerse con un sitio en las
primeras filas del show, llegaba Bunbury a Madrid para presentar "Expectativas". Un escenario donde dominaba un gran juego de luces
que generaba una atmosfera perfecta a cada tema, incluidos unos efectos
laser nunca antes vistos en las giras del maño. No había pantalla
donde se proyectaran imágenes pregrabadas más allá, de dos
laterales para poder seguir el show y que hacía que toda la
atención del público se centrase en lo realmente importante, el
escenario.
Puntual, ni un minuto más allá de las 21.00h salió la banda
y tranquilamente apareció Bunbury por un lateral para situarse en el
centro del escenario. Sin la espectacularidad ovni de la gira pasada y de
blanco riguroso, como ya le vimos hace unos años con la gira de El Viaje a Ninguna Parte se ponían en marcha más de
2 horas de Rock&Roll Show.
Antes de hablar del repertorio, es obligado mencionar el pedazo de banda
que son Los Santos Inocentes, el bastón
perfecto para Bunbury que le arropa a cada tema con maestría. Una
banda engrasada al detalle, robusta y donde cada uno juega un papel
fundamental dentro del show. No sería bueno destacar a Jordi, Álvaro, Ramón o Jorge porque son eslabones
unidos de una misma cadena.
BUNBURY "Si alguien quiere saber lo que piensa un músico, que
visite nuestras canciones".
La búsqueda constante y el inconformismo sonoro de Bunbury le
llevan a no repetir la senda del éxito y la repetición trivial de
los acordes sonoros de los temas de su repertorio una gira tras otra.
Brutal la vuelta que le dio a los temas de Héroes del Silencio
que hasta las primeras letras de la canción no se podía hacer uno
idea de cuál era el tema en cuestión. Así nos dejó en
forma de canción 4 regalos que fueron Héroe de Leyenda, El Mar no Cesa, Mar Adentro y la
culminante Maldito Duende, donde al igual que en Tour de las Mutaciones bajó al foso y se entremezclo el
músico con los fans para una catarsis colectiva.
No podemos olvidar temas comoEl Anzuelo, Los Habitantes, De todo el Mundo, Que tengassuertecita, El Extranjero o la hechizante Lady Blue que se acoplaron a la perfección a temas
más actuales y políticos como son Despierta, Parecemos Tontos o Cuna de Caín
.
La noche tuvo el primer bis para el merecido descanso después de una
hora y media de concierto que dio paso un segundo round con el que se
despedía la noche. Hubo un último bis, no sabemos si espontaneo o
previsto en los planes, pero nos regaló, ya con sombreo y pañuelo
de seda roja al cuello, La Constante.
Bunbury
está en forma y es nuestro pequeño bálsamo del Perú en
esta mediocre sociedad donde no nos han puesto nada en Bandeja de plata y
que a golpe de buenas canciones nos hacen que aun la sangre nos corra
intensa por las venas.
Hasta la próxima maestro, nos vemos pronto.
Texto y Foto. Víctor López.