Algunas veces, no muchas, hay grupos que transmiten algo que va más
allá de su música y sin duda Elefantes son uno de
ellos. Si la música tiene alma, si la música tiene algo más
profundo detrás de ella, seguro que encontramos muy cerca a Shuarma, Julio, Hugo y Jordi.
Elefantes
llegaban al Teatro Circo Price de Madrid con
todas las entradas vendidas para mostrar de una manera mucho más
especial, de lo habitual en esta gira, los temas de su último disco "Nueve canciones de amor y una de esperanza" y un buen puñado
de los éxitos de su ya larga carrera.
En el escenario llamaba la atención el teclado situado en el centro
del mismo, que no habíamos visto antes en esta gira, tres sillas
dispuestas a lo largo del mismo y una mesita baja con una pequeña
lamparita encendida. A las 21.00h, bajo un enorme aplauso, salía la
banda y tomaba asiento en cada una de las sillas. El silencio se
rompió cuando Julio empezó a recitar unos versos que
fueron el epilogo para que Shuarma, sentado en el teclado, abriera
la noche con Hoy. Toda la banda continuó sentada para
tocar Equilibrios, Aun mas alto y Que todo el mundo sepa que te quiero.
Resulta difícil, tanto para para el grupo como para público,
mantenerse sentado en este tipo de formatos cuando se está
acostumbrado a ver a un grupo con tanta energía encima de las tablas
como es Elefantes.
Las colaboraciones de la noche estaban confirmadas de antemano pero quedaba
saber cuáles habían sido los temas elegidos para compartir. El
primero en salir fue Alberto de Miss Caffeina para
transportarnos por ese susurro cálido que es Mi Estrella
. Tres temas más tarde salía el gran Iván Ferreiro, que hace muy poquito que ha presentado su
disco Casa, para tocar uno de los emblemas de la banda como es Azul. Simplemente magia y hermandad entre músicos, en un
tema que también tiene aires también a Bunbury que estaba
presente en la grabación original de esta canción. Casi sin
tiempo para asimilar lo vivido aparecía un elegantísimo Coque Malla en escena para derrochar energía con otro
pelotazo como es Somos nubes blancas.
Con Shuarma sentado al teclado llegó uno de los momento de la
noche gracias a esa belleza de canción que es Duele y
que es uno de los buques insignia de este disco. Pero tanta o más
alegría se dibujaba en la cara de los presentes cuando sonaban temas
más pretéritos como Que yo no lo sabía o Piedad con la que la banda abandono el escenario para hacer
el primer y único bis de la noche.
Con la camisa cambiada, pasamos del blanco al negro, llegamos a los cuatro
últimos temas que fueronEquilibrios, Por verte pasar, Pretendes y Momentos que cerraban una noche simplemente mágica. Pero
quizás la gran sorpresa de la noche llegó en este momento cuando
nos pidieron poder tocar una más, una canción que habían
grabado hace unos días a favor de una ONG con otros músicos
amigos para luchar por el cumplimiento del compromiso por parte del
gobierno del señor Rajoy de traer a nuestro país a 10.000
refugiados de la cruel guerra de Siria, de los cuales apenas han llegado
450. Con los cuatro miembros de la banda al borde del escenario y con la
única compañía de la guitarra de Hugo empezó a
sonar el mítico Mediterráneo de Joan Manuel Serrat para cerrar una verdadera noche con alma.
Texto y Foto: Víctor López.